El día nunca retrocede de nuevo.
Labranzas de aguja, ni valen más que las de pluma.
Ladrón de casa, todo lo arrasa.
No bebas agua; que te emplazarán los bueyes.
La edad madura es aquella en la que todavía se es joven, pero con mucho más esfuerzo.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
La liebre que has de matar, cuesta abajo la has de echar.
Los buenos vuelan, los malos quedan.
No llores como mujer, lo que no has podido conseguir como hombre!
Quien compra al amigo o al pariente, compra caro y queda doliente.
La leña del cerezo, salta a la cara del viejo.
La mentira es animal de quinta vida.
Hay una gran fuerza escondida en una dulce orden.
El cuchillo no conoce a su dueño.
Aceitunas agrias, el padre las comió y el hijo las caga.
La oveja lozana a la cabra la pide lana.
Rebuznos de asno no llegan al cielo.
Hijo de gato caza ratón; hijo de pillo sale bribón.
Gallina que no pone huevos, al puchero.
Para cerdos, buenas son bellotas.
Vencer no es vergonzoso
Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa.
Hay burros que su bien no conocen, y cuando les rascan dan coces.
Soplo de marzo y lluvia de abril, a agosto y septiembre los hacen reír.
La hija buena vuelve a casa, aún cuando sea parida.
Hasta el más capón se los hecha al hombro.
Porrazo no es desconsuelo, sino quedarse en el suelo.
Juegos y risas, esas son mis misas; comidas y cenas son mis novenas.
Indio con puro, ladrón seguro.
Moza de mesón, no duerme sueño con sazón.
No hay mañana que deje de convertirse en ayer.
Cazador, mentidor.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Sea, que el tiñoso por pez venga.
El matrimonio es como el framboyán, primero vienen las flores y después vienen las vainas.
Abuelos y tíos cuando están tendidos.
De Cantimpalos, no hay chorizos malos.
El que no arriesga, no pasa el río.
Cada uno con su humo.
Dinero olvidado, ni agradecido ni pagado.
A caballo que se empaca, dale estaca.
Las desgracias tienen los oídos sensibles
Decir y hacer dos cosas suelen ser.
Encomienda sin renta, a su dueño no sustenta.
En Mayo lodo, espigas en Agosto.
Cuando suena la almirez, las doce están al caer.
Más vale que digan: aquí corrió y no aquí murió.
Dios le dio novia y el diablo le dará hijos.
El que nació para buey desde chiquito berrea.