A dineros dados, brazos quebrados.
Como canta el abad responde el monaguillo.
Todo tiene fin, hasta los higos del confín.
Triste de la casa donde la gallina canta y el gallo calla.
Rana que canta, señal de agua, la de su charca.
Que a la corta, que a la larga, todo se paga.
Dos gorriones en una espiga hacen mala miga.
Zorra que duerme, en lo flaca se le parece.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
Ni gato en palomar, ni cabra en olivar.
Jarrito nuevo guárdase en el chiquero; pasan dos semanas y por todas partes anda.
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.
Todo avaro tiene un hijo gastador.
Pan de ayer carne de hoy y vino de antaño, salud para todo el año.
Un mendigo se compadece de otro que está parado enfrente de una puerta
Conquistadores son aquellos que creen poder conquistar
Si los rezos de un perro fuessen contestados, lloverían huesos del cielo.
Hacer el agosto.
El perro, mi amigo; la mujer mi enemigo; el hijo, mi señor.
Variante: En Febrero, pon obrero, mejor a finales que a primeros.
De la abeja y de la vaca, en Abril muere la flaca.
Al endeble todos se le atreven.
La Cruz, la viña reluz.
Las acciones gritan más fuerte que las palabras
La liebre búscala en el cantón, y la puta en el mesón.
Es mejor que digan: “Por aquí corrió”, que no “Aquí quedó.”.
Burlas de manos, burlas de villanos.
Alabanza propia, mentira clara.
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
De buena casa, buena brasa.
La liebre es de quien la levanta, el conejo de quien lo mata.
La tonsura el padre se las deja a los hijos.
Casa y potro, que lo haga otro.
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.
Ya lo dice el refrán: pasa hambre el que no tiene pan.
La zagala y el garzón, para en uno son.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
Años de higos, años de amigos.
Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.
Amistad de carne y vino no vale un comino.
Buena es la vida de aldea por un rato, más no por un año.
Los burros prefieren la paja al oro.
Más fea que una patada en la canilla.
Agua y sol, tiempo de requesón.
El hombre sabio aprende a costa de los tontos.
Trabaja y no comerás paja.
Ama como el lobo ama a la oveja
Cásate por la dote, y de tu mujer serás un monigote.
Echar confites a un cochino, es desatino.
Jilgueros y ruiseñores, bonísimos cantores.