Mala yerba, mucho crece.
Necios y porfiados, hacen ricos a letrados.
Maldita la pila lo pica el gallo y no la gallina.
Un ruin ido, otro venido.
Casa en plaza, los quicios tienen de plata.
Casa de concejo, pajar de viejo.
Al triste, el puñado de trigo se le vuelve alpiste.
Bien que de Dios no viene, se deshace como la nieve.
Aprende llorando y reirás ganando.
Quien habla siembra, quien escucha cosecha.
Manos frías, amor para un día, manos calientes, amor para siempre.
Cuida los centavos, que los pesos se cuidan solos.
El amigo de todos es fiel a ninguno.
Encontrar al perro en la olla
Sufra quien penas tiene, que tiempo tras tiempo viene.
Ni hagas ni seas lo que en otros afeas.
La monotonía genera aburrimiento
Corre más una loca en chanclas.
La casa esta donde el corazón.
Zapatero a tus zapatos.
Sin plumas y cacareando, como el gallo de Morón.
Niño que no ríe a las siete semanas, o es ruin o tiene ruines amas.
El que ríe el último, ríe dos veces.
Con ladrones y gatos, pocos tratos.
Me traen por la calle de la amargura.
Cuando el gato se va, los ratones dirigen el kolo.
Mire usted qué dicha, perder el asno y hallar la cincha.
Entre Pinto y Valdemoro. (Frase utilizada en España para a alguien que duda).
Los pájaros del mismo plumaje se reúnen en bandada.
A quien se hace puntal los perros le orinan en el cuello.
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
De corsario a corsario, no se pierden sino los barriles.
Ojos que los vieron ir, no los verán volver.
Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
Los buenos recuerdos duran mucho tiempo; los malos, más todavía.
Quien se acerca al bermellón enrojece, quien se acerca a la tinta ennegrece.
Ingratos hacen recatados.
Ojo al parche.
Casa hecha y viña puesta, ninguno sabe lo que cuesta.
El pez que busca el anzuelo busca su duelo.
Fantasía y pobreza, todo en una pieza.
Madeja enredada: quien te madejó, ¿por qué no te devanó?.
Donde entra la cabeza, entra la cola
Para los Santos, nieves en los cantos.
Golondrina que con el ala roza la tierra, agua recela.
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
Fiambre y fiado, saben bien, pero hacen daño.
Hablo de la gente de nuevo cuño.
Ni casa en dos lugares, ni paja en dos pajares.
El que de ilusiones vive, de desengaños perece.