Hay que romper el huevo antes de hacer la tortilla.
Pan, jamón y vino añejo, son los que hinchan el pellejo.
Un libro es como un jardín en el bolsillo.
El mundo es para los osados, no para los tímidos callados.
Carne de junto al hueso, dame de eso.
La lengua larga es señal de mano corta.
La primera copa es la de la sed, la segunda por compañía, la tercera por alegría.
Si la serpiente oyera y el escorpión viera, no habría hombre que al campo saliera.
Quien ama sin placer, quien bebe sin sed y quien come sin hambre, poco vive
La dama de doce años que no tiene novio, pele la pava con el demonio.
Mientras mis mentiras cuento, no me parece que miento.
Quien come mucho se empacha, y quien bebe se emborracha.
Hay que subir la montaña como viejo para llegar como joven.
El que a reglas de educación no se sujeta, en cualquier parte de su culo hace trompeta.
El que está, y no está por su gusto, que se joda es justo.
La fórmula del éxito es muy simple: haz tu mejor esfuerzo y acaso le agrade a la gente.
Cuidado con la adulación
Una van de cal y otra van de arena.
Sufriré hija golosa y albendera, más no ventanera.
Más caro es lo dado que lo comprado.
No prometas nada cuando te sientas eufórico; no respondas una carta cuando te sientas iracundo.
Incauto fui, hasta que cayendo aprendí.
La enfermedad entra por la boca y la desgracia sale de la boca.
Casa vieja de madera, pronto arde entera.
Caballo corredor, no ha menester espuela.
Te casaste, la cagaste.
Hay quien a los veinte años es viejo y a los cuarenta pellejo.
Cuando el sol sale, para todos sale.
¿Chocolate con tomate?, ¡qué disparate!.
Rotas las raíces del loto siguen unidas sus fibras.
Adonde el corazón camina, el pie se inclina.
En cualquier sitio se cuecen habas.
Ser casta y de buena pasta, para buena mujer no basta.
Mediando el dinero entre dos amigos, los hace enemigos.
Dádiva de lo mal ganado, no la recibe Dios con agrado.
A un burro le hacían alcalde, y no lo agradecía.
La libertad es un lujo que no todos se pueden permitir
Un hombre ocioso es compañero de juegos del diablo.
Saber cuántas son cinco.
Tirar la piedra y esconder la mano.
Bien cantas, pero mal entonas.
Brasero que calor no da, ¿para qué está?.
De cielos abajo, cada uno come de su trabajo.
Quien trabaja con pereza, nunca acaba lo que empieza.
Consejo de padre, guárdelo el hijo con siete llaves.
Afición que más daña que aprovecha, enseguida se desecha.
El juez perverso, condena a la paloma y libra al cuervo.
Septiembre, o seca las fuentes o se lleva los puentes.
No hay mal que dure cien años, ni enfermo que lo resista.
Pídele al viejo el consejo, te irá bien con él y llegarás a viejo.