Bebe el agua a chorro y el vino a sorbos.
El que habla de más, cansa; y el que habla de menos, aburre.
El tiempo es el mejor consejero
La letra mata, el espíritu vivifica.
Dicen que la educación se mama.
Ningún muerto ha regresado, ni a dar un simple recado.
No vendas el sol para comprar una bombilla.
¿El azar? Pero si es Dios de incógnito
Gasta más el pobre en hilo, que el rico en tela.
A quien dices tu secreto, haces tu dueño.
Espera que se acabe el circo para verle la cara a los payasos.
Para curar el mordisco, babitas del mismo "pizco".
A hora mala no ladran canes.
Busca arrepentimiento, el que busca casamiento.
Una cosa es ser tambor y otra cosa es ser tamborilero.
Buena es el agua, que cuesta poco y no embriaga.
La labranza no tiene acabanza.
Donde no puede meter la cabeza el diablo mete el rabo.
Toma a un hombre sabio para aprender de sus errores, pero a uno más sabio que aprenda de los errores de otros.
Pobre, feo y trillador; pide que te ayude Dios.
Tras el buen comer, ajo.
El mico no ve su rabo, pero ve el del compañero.
El borracho, de nada tiene empacho.
El hombre acucioso y fuerte. no confía Solo en la suerte.
Los que miden el oro por celemines, suelen ser los más ruines.
De un mal nacen siete, cuando no veinte.
No busques por amigo al rico ni al noble, sino al bueno, aunque sea pobre.
A la prima se le arrima y a la hermana con más ganas.
El mucho trato hermana al perro y al gato.
Llevar agua al mar.
Más vale comer pan con amor, que pollo con dolor.
Buen comer, trae mal comer.
Más vale haberlo perdido, que nunca haberlo tenido.
La memoria es como el mal amigo, cuando más la necesitas te falla.
Nadie diga: de esta agua no beberé, por turbia que esté.
Bobos van al mercado cada cual con su asno.
Bien me quiere mi suegra, si de mi mal no se alegra.
Nunca pidas perdón antes que te acusen.
Cuando se reúnen los aduladores, el demonio sale a comer.
Lo que humedecido viene, muy prontico se reviene.
Freno dorado no mejora el caballo.
No hay viudita sin duelo, ni triste in consuelo.
Que se calle Doña Chepa, y mejor que hable quien lo sepa.
Nadie tan pobre murió que más pobre no nació.
No hay alguno tan pobre que la muerte no le sobre.
Avellanas con Montilla, almendritas con Jerez, nuececitas con Moriles, y en mi mesa pon los tres.
El que tenga rabo de paja, no se arrime a la candela.
Beber en cada fuente, desvanece el vientre.
A la madrina, tras la puerta la arrima, y a la comadre, donde la hallares.
Favor ofrecido, compromiso contraído.