Como el asno, tocaste la flauta por casualidad.
Buena boca y buena gorra hacen más de una boda.
Un copo de nieve no puede existir en una tempestad del fuego.
No sabrás quien es tu amigo antes de que se rompa el hielo
Lo mismo cuesta llegar a cordero que a carnero.
Para las salchicas demasiado largas, el remedio es sencillo.
Mal viene el Don con la carga de paja.
Al que no está acostumbrado a bragas, las costuras le hacen llagas.
Alegría y pobreza y no pesares y riqueza.
No necesito niguas para ser tishudo.
De la vista nace el amor.
El último que se pierde es la esperanza.
A cada renacuajo dio Dios su cuajo.
El tabaco, el vino y la mujer, al hombre echan a perder.
En buen año y malo ten tu vientre regalado.
A la luz de la candela, toda rústica parece bella.
No tuve ningún lugar donde esconderme del trueno, así que ya no le temo
Hombre hablador, nunca hacedor.
El hombre después que le roban, pone candado.
Cuando se trabaja no se tiene tiempo de ganar dinero.
Llevar y traer, de todo ha de haber.
Quien cuando puede, no quiere; cuando quiere, no puede.
Al catarro, con el jarro.
El amor de un hombre por una mujer se desvanece como la luna, pero el amor de un hermano por un hermano es permanente como las estrellas y perdura como la palabra del profeta.
Voz del pueblo, voz de Dios.
Ata bien y siega bajo, aunque te cueste trabajo.
El que estudia diez años en la oscuridad será universalmente conocido como quiera.
No falta un burro en un mal paso.
A pan ajeno, navaja propia.
Una verdad dicha antes de tiempo es muy peligrosa.
Las cosas que no suceden en un año pueden suceder en una hora.
Buena fiesta hace Miguel, con sus hijos y su mujer.
Poco pene tiene el que tiene poco. Mucho pene tiene el que se lo paga, y puta es su madre.
A buen bosque vas por leña.
A otra puerta, que ésta no se abre.
Tinto con jamón es buena inyección.
Mejor ir tarde al destino, que rodarse en el camino.
El tiempo es el mejor consejero
La letra mata, el espíritu vivifica.
A quien mucho tiene, más le viene.
La mujer y la escopeta, en casa déjalas quietas.
Un abogado y un asno, saben más que un abogado.
Hacer ruido, para sacar partido.
Saber y no recordar, es lo mismo que ignorar.
¿El azar? Pero si es Dios de incógnito
Recobrar la salud y sostener el fuero, no se hace sin dinero.
El que habla de más, cansa; y el que habla de menos, aburre.
Miente una sola vez y no te creerán después aunque digas la verdad.
Quien no anda despierto, lo toman por muerto.
Gasta más el pobre en hilo, que el rico en tela.