Que Dios me libre de los listos, que de los tonto ya me libro yo
Ni comer sin beber, ni firmar sin leer.
Guárdate de robar al oprimido y de robar al incapacitado. No hurtes la palabra del anciano. Al que obra mal, su orilla del río lo abandona, y su crecida le arrebata; el trueno es fuerte y los cocodrilos perversos.
Quien no se aventura, no cruza la mar.
Oiga señor cagón, le digo con disimulo, apunte bien ese culo, en la boca del cajón.
Hacerse jaula para que le metan el pájaro.
La cosa más baladí, para algo puede servir.
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
Casa chica infierno grande.
Para amigo, cualquiera; para enemigo, quien quiera.
Bien de mis males, mal de mis bienes.
Mirad vuestros duelos y dejad los ajenos.
¡Periquillo con mando!, ya estoy temblando.
Por San Mateo, la vendimia arreo.
Los que abren la boca son los que menos abren el corazón.
Dáis por Dios al que tiene más que vos.
Cuando en Abril truena, noticia buena.
El dormir es el hermano menor de la muerte.
Juventud con hambre quisiera yo, y vejez con hartura no.
Casa sin gobierno, semejanza del infierno.
Más vale ensalada que hambre.
Cual es el rey, tal es la grey.
Agua de Duero, caldo de pollos.
Quién dice la verdad nunca se equivoca.
A mala lluvia, buen paraguas.
Callemos, que el sordo escucha.
Fontanero remilgoso, fontanero sin reposo.
De casa del abad, comer y llevar.
De todos modos, Juan te llamas.
Al pino por donde vino.
Aunque callo, irse han los huéspedes y comeremos el gallo.
Contra un padre no hay razón.
Cada deuda, por pequeña que sea, es el anillo de un grillete.
Lo que no fue tua año no fue tu daño.
Hacer castillos en el aire.
Quien guarda bien su dinero, no peca por cicatero.
Parece barril sin fondo.
Muchachada que quiere ser casada, difícil es ser gardada.
Hay un tiempo para ir de pesca y otro para secar las redes.
Solterón y cuarentón, ¡que suerte tienes ladrón!
Mal haya el amigo que lo fue del padre y no lo es del hijo.
El que no te ama, burlando te difama.
Agua vertida, mujer parida.
El corazón en paz ve una fiesta en todas las aldeas.
Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
No hay mal que cien años dure, ni cuerpo que los aguante.
La gloria no estriba en no fracasar nunca sino en levantarse cada vez que caigas.
¿Quérellas?. Huye de ellas.
No se va más lejos cuando se cambia de camino todos los días.
Lo que se pierde a la salida del sol se recupera a su puesta.