Jamás digas: nunca jamás.
Coge una abeja amablemente y aprenderás las limitaciones de la amabilidad.
La mujer y la vaca, con día para casa.
A gran prisa, gran vagar.
Se puede vivir sin un hermano, pero no sin un amigo.
A barba moza, vergüenza poca.
Ponerle el cascabel al gato.
Nada es barato sin una razón.
Sombrerito nuevo tres días en estaca.
Los perros pequeños son lo que más ruido hacen.
A raposa durmiente, no le amanece la gallina en el vientre.
Amor y sabiduría no habitan en el mismo castillo.
Ama el sol, el que tiene sombra
Irse bestia y volver más, muchas veces lo verás.
Zarajo y ajo arriero, en Cuenca lo primero.
No llores como mujer, lo que no has podido conseguir como hombre!
Remienda paño y pasarás año.
A nuevos hechos, nuevos consejos.
Según hagas tu cama, así dormirás.
Usted lea en su libro, que yo leo en el mío.
el fracaso es la madre del éxito.
La casa ya labrada, la viña ya plantada y la suegra ya enterrada.
La ambición y la venganza siempre están hambrientas.
Hasta una hormiga que pierde, duerme. Hay dos animales ingratos: las mujeres y los gatos.
Los tontos, si callan, lo parecen menos.
La experiencia del pasado, si no cae en el olvido, sirve de guía para el futuro.
A borrico desconocido, no le toques la oreja.
Jinete chico en caballo grande, una pulga sobre un elefante.
En la casa del buen amo vive y muere el buen criado.
Joven que nada duerme y viejo que siempre duerme, cercana tienen la muerte.
Las piedras no hablan.
Donde bien te quieren irás pocas veces; donde mal, nunca irás.
Con putas y frailes ni camines ni andes.
Ten tu mano pronta para echarla al sombrero, y tardía para meterla en el bolsillo.
Como las monjas de mi lugar: ni papel romper ni cuerda tirar.
La montaña es pesada, pero una mariposa levanta a un gato en el aire.
A la noche, arreboles, a la mañana habrá soles.
De pequeños principios resultan grandes fines.
Salud y alegría belleza cría, atavío y afeite cuesta dinero y miente.
Al freír será el reír.
Tanto tiempo en el campo y no conoces el matojo.
Ya vienen los dos hermanos, Moquita y Soplamanos.
Cantad al asno y soltará viento.
Que si fue, que si vino, que si calabaza, que si pepino.
Para un hambriento, el pan cuece lentamente.
La flor caída no vuelve a la planta
La mujer que de día calla por la noche manda.
¿De quién es el majuelo?. ya se sabrá cuando muera mi abuelo.
Gachas de almorta, el estómago confortan.
A cada cual se le levantan los pajarillos en su muladar.