Fantasía y pobreza, todo en una pieza.
Qué sabe el burro del canto del ruiseñor.
Hay tres cosas que destruyen al hombre: el vino, el orgullo y el enojo.
Si quieres miel no des puntapiés a la colmena.
Animales ingratos: las mujeres y los gatos.
Huevos solos, mil manjares y para todos.
Buen año de miel, que van los zánganos a por agua.
Sé amigo de tus amigos. Responde a un regalo con otro regalo, a una sonrisa con otra sonrisa y a una mentira como si no la hubieras escuchado.
En casa del jabonero, el que no cae resbala.
Todo tiene un fin.
Después de toda oscuridad hay luz.
Para ser bella hay que ver estrellas
Parientes pobres y trastos viejos, pocos y lejos.
Amor con amor se paga, y lo demás con dinero.
Cuídate/líbrate del agua mansa que de la brava me cuido/libro yo.
Ojos que no ven, gallinas al saco.
Burro empinado, por hombres es contado.
Juegan los burros y pagan los arrieros.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
Como turco en la neblina.
Maldición, y pulgón, y potra, y sabañón, en tal compañón.
Araña de día, carta o alegría.
La mujer es como el sendero por el que se camina: no se debe pensar en los que ya lo anduvieron ni en los que lo andarán.
Para la hormiga el rocío es una inundación.
¡Mira que dicha, perder el asno y encontrar la cincha!.
El arado rabudo, el arador, barbudo.
En San Antonio, la vieja tiró el carrete al fuego.
Variante: Palabras y plumas el viento las lleva.
Faena acabada, faena pagada.
No puedes poner maíz en una canasta con huecos.
Nada sabe su violín y todos los sones toca
Como sé que te gusta el arroz con leche por debajo de la puerta te echo un ladrillo.
Me cortaron las piernas.
Nunca llueve a gusto de todos.
La buena hilandera, con el rabo del asno, hilaba su tela.
La intención es lo que vale.
Mañana te lo dirá la vida.
Persevera y triunfarás.
El olor de la agena fama, al envidioso atafaga.
Nunca lamentes que te estas haciendo viejo, porque a muchos les ha sido negado ese privilegio.
Ir de capa caída.
Quien a uno castiga a ciento hostiga.
A puerta cerrada el diablo se vuelve.
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
Dios acude siempre a la mayor necesidad.
La mujer y la gallina, hasta casa de la vecina.
Quien lleva toda su vida a su mujer sobre la espalda, cuando la deja en el suelo, ella dice: ¡Estoy fatigada!.
Hijo casado, vecino airado.
Alegría y desgracia no son eternas
Nos mean y tenemos que decir que llueve.