Más ven cuatro ojos que dos.
Después de un gustazo, un trancazo.
Palabra dicha, no tiene vuelta.
En otoño y en invierno, tiemble el enfermo.
Dos negaciones afirman, pero tres confirman.
Amigos que no dan y vecinos que no prestan, quedar mal poco cuesta.
Quien a uno castiga a ciento hostiga.
No te pegues que no es bolero.
Al freír, será el reír y al pagar será el llorar.
Cuando las vigas se rompen se reconstruyen; cuando los hombre mueren se les sustituye.
El joven para obrar y el viejo para aconsejar.
Ama a quien te ama, y no a quien te ilusiona.
Madre solo hay una, y padres muchos...
La moda no incomoda.
Los buenos recuerdos duran mucho tiempo; los malos, más todavía.
Si el aire frío salta El Pirineo, por todas partes nieve y hielo veo.
A los bienes y a los males, la muerte los hace iguales.
Haga lo que dice su profesor pero no el qué él hace.
Ama a quien no te ama, responde a quien no te llama, andarás carrera vana.
Aquel que guarda siempre tiene.
El que espera desespera.
Juventud, calor y brío; vejez, tembladera y frío.
Un hombre sabio se recuerda de sus amigos siempre; un tonto, solamente cuando él necesita.
Las fiestas en donde estés, la Navidad en casa.
La buena hilandera en invierno acaba la tela.
A palabras necias, bofetones.
Amor grande vence mil dificultades.
A quien Dios ama, Dios le llama.
Genio y figura hasta la sepultura.
Déjate de tanto refrán, y empieza a buscar el pan.
Quien mal casa, tarde enviuda.
Si miras mucho atrás, a ninguna parte llegarás.
Difama, que algo queda.
Me gustaría hacer todo lo que hizo el muerto, menos morirme.
Navidad en martes, fiestas por todas las partes.
El hombre recurre a la verdad solo cuando anda corto de mentiras
En la vivienda del pobre la casa siempre es enorme.
Hay que dejar ir al mundo como va
Arroz pasado, arroz tirado.
Agarrando aunque sea fallo.
Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
La dicha de la fea, la hermosa la desea.
Rebuzné una vez, y como burro quedé.
El que sabe sabe y el que no es jefe
No habiendo lomo, de todo como.
la juventud es el único defecto que se cura con la edad.
Cántaro roto, no sufre más remiendo que comprar otro.
En otoño la mano al moño.
Ni reprender ausentes, ni adular presentes.
Con azúcar o miel, todo sale bien.