Amores añejos acaban con los pellejos.
Vence en la mocedad los días buenos, y para la vejez quedan los duelos.
Aquí hay gato encerrado.
Muerto el perro, se acaba la rabia.
El que la sigue la consigue.
Se las sabe por libro
Enero mes de frío, nieve y puchero.
Si la mar fuera vino, todo el mundo sería marino.
La casa sin mujer, es como la mesa sin pan.
Lo que ocurre una sola vez, probablemente no ocurra nunca más, pero lo que ocurre dos veces, probablemente ocurra una tercera vez.
Solamente los imbéciles no cambian de opinión
El que rompe viejo, paga nuevo.
El frío conoce al desnudo y el mosco al arremangado.
Nunca te arrepientas de lo que has hecho, arrepiéntete de lo que has dejado de hacer.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Lección bien aprendida, tarde o nunca se olvida.
Quién más te quiere, te hará llorar.
Peor es mascar lauchas
Es tiempo de vacas flacas
Al rey muerto rey puesto.
El que se casa, por todo pasa.
Una manzana podrida daña el barril completo.
Dios da pan a quien no tiene dientes.
Fiesta sin comida, no es fiesta cumplida.
Mucha flor en primavera, buen Otoño nos espera.
Boda y mortaja, del cielo baja.
Más enredado que un kilo de estopa.
Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.
Jamás cerró una puerta Dios, sin que abriese dos.
Refranes y sustos, hay para todos los gustos.
Cuando seas padre comeras huevos.
Si vives alegre, rico eres.
Cosa buena es arrepentirse, pero mejor cosa aún es no exponerse a ello.
Al niño besa quien besar a la madre quisiera.
Jamás digas: nunca jamás.
Año de avispas, año de nieves y ventiscas.
Despacito por las piedras
Botellita de Jerez, todo lo que me digas será al revés.
Renegad de viejo que no adivina.
Calumnia, que algo queda.
Cien ratones a un gato, le dan un mal rato Cien refranes, cien verdades.
Cuando el pobre lava, llueve.
A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
El que tiene boca se equivoca y quien tiene nariz lo vuelve a repetir.
Más vale enemigo cuerdo que amigo loco.
El amor destierra la vergüenza.
Estar como un gallo en paté.
Quien no se arriesga no cruza el río
Hombre prevenido vale por dos.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.