La puerta de Dios siempre está de par en par.
Si al mediodia el rey dice que es de noche, tú contempla las estrellas.
Palabra que retienes dentro de tí, es tu esclava; la que se te escapa, es tu señora.
La sed del corazón no se apaga con una gota de agua
El viento de la adversidad no sopla jamás sobre el reino de la sabiduría.
Otros tiempos, otros modos.
La mitad de la alegría reside en hablar de ella.
Dos capitanes hunden el barco.
El hombre teme el paso del tiempo y el tiempo teme el paso de las pirámides.
Escuchar cientos veces; ponderar mil veces; hablar una vez.
El pasado tiene más perfume que un bosquecillo de lilas en flor.
Si quieres que te aprecien, muere durante un viaje.
Nadie debe avergonzarse de preguntar lo que no sabe.
No dejes que tus recuerdos pesen más que tus esperanzas.
La paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces.
Solo la modestia señala los actos de un hombre noble.
El perro que da vueltas, se echa en la ùltima.
Alquimia muy probada es la lengua refrenada.
La suerte avanza a pasos de tortola y huye a pasos de gacela.
Por costumbre le damos la vuelta a un pensamiento, para utilizarlo varias veces
Llamar al gato, gato.
Yo soy feliz, dijo. Naturalmente, se trataba de un necio.
La belleza passa, la sabiduría permanece.
Refran viejo, nunca miente.
Poca hiel corrompe mucha miel.
Mujer de lengua certa, mujer refranes.
Persevera y triunfarás.
Desee bien, sea bueno.
Refrán de palo, refrán de fuego.
Con palabras agradables y un poco de amabilidad se puede arrastrar a un elefante de un cabello.
La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.
Los refranes y los dichos viejos son solo para pendejos.
A la vejez, viruelas.
El hombre puede pasar por sabio cuando busca la sabiduría; pero si cree haberla encontrado es un necio.
Saber refranes, poco cuesta y mucho vale.
Lo pasado, pisado.
La paciencia es agria, pero tiene una fruta dulce.
Al hablar como al guisar, su granito de sal.
No me pongas palabras en la boca que no he pronunciado!
Cuatro cosas tenemos en mayor cantidad de lo que creemos: enemigos, deudas, años y pecados.
Ama, perdona y olvida.
Es mejor empezar en la noche que no empezar.
Amar es tiempo perdido si no se es correspondido.
Para gozar de la vida, no hay que pedirle todo: Solo hay que pedir vida para gozar todo.
Ponga agua en su vino.
Si te arrojas a un pozo, la providencia no está obligada a ir a buscarte.
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
Decir refranes es decir verdades.
El embustero es un almacén de promesas y de excusas.
Las palabras se las lleva el viento.