En priesa me ves, y doncellez me demandas.
La cara del santo hace el milagro.
De amigo reconciliado y de fraile colorado, guárdate con cuidado.
Solo borracho o dormido se me olvida lo jodido.
En diciembre, hielos y nieves, si quieres buen año al que viene.
La sabiduría es como una mujer legítima, no permite otra mujer en su casa.
La verdadera mezquita es la que se construye en el fondo del alma.
Un hombre enamorado ha nacido por segunda vez
La ruana no hace al arriero, ni el vestido al caballero.
Solo el ciego tantea en la oscuridad.
El crédito fue asesinado por los malos pagadores
Quitar la leña debajo de la caldera.
Llevad vos, marido, la artesa, que yo llevaré el cedazo que pesa como el diablo.
Donde hay orden, hay bendición.
A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera: una cuando coge y otra cuando llena.
El tiempo pasa en un abrir y cerrar de ojos.
El honor es como un largo camino sin retorno, como un perfume de olor inaccesible.
El benévolo ve benevolencia; el sabio ve sabiduría.
Al ausente y el muerto, ni injuria ni tormento.
En las cosas del espíritu el que no avanza, retrocede.
Con nieve en enero, no hay año fulero.
Entre camellos nadie se burla de las jorobas.
Aunque se necesite la espada una sola vez en la vida, es necesario llevarla consigo siempre.
El que no da un oficio a su hijo, le enseña a ser ladrón.
La esperanza es lo último que se pierde.
Un asno no aprecia compota de frutas.
En los tiempos cuaresmales, los ponientes, vendavales.
El corazón del avaro se parece al fondo del mar, ya pueden llover riquezas, no se llenará.
Quien es feliz habla poco
Dios castiga sin dar voces.
No se cava con el mango de la azada, pero el mango da a cavar.
Ningún hombre vale más que otro si no hace más que otro
Son necesarios los amigos hasta en casa del diablo
El cura de la aldea, por él venga lo que desea: que mucha gente se muera.
El que nada debe nada teme.
Criado murmurador, es cuchillo del señor.
Una lechuza, bienestar donde se posa y malestar donde canta.
La venganza es repudiable, pero tiene algo agradable.
Aquel cuya sonrisa le embellece es bueno; aquel cuya sonrisa le desfigura es malo.
Ovejas de una puta, carneros de un ladrón, bien haya quien os guarda, mal haya cuyo sois.
Juan de Aracema que no tenía palabra mala, ni obra buena.
Palo que nace doblado jamás su tronco endereza.
Los hombres, a la vejez, tornan a la niñez.
En burlas ni en veras, con tu señor no partas peras; darte ha las duras y comerse ha las maduras.
Mas vale arrepentirse de lo que se hizo que de lo que no se hizo.
Hoy es el mundo; mañana es otro mundo
El agua lo lava todo excepto la mala fama.
La crianza es buena los trece meses del año
Buena es la nieve, sí en enero viene.
A preguiça se deu bem.