El hombre al mendrugo, y el buey al yugo.
El que se va sin que lo echen regresa sin que lo inviten
A caballero nuevo, caballo viejo.
Si un arco iris dura un cuarto de hora, ya no se mira más.
Para el pobre, hasta su noche de bodas es corta.
Más fuerte era Sansón y le venció el amor.
No vayas de romería, que te pese al otro día.
Verifica siete veces antes de cuestionar a una persona.
Más vale hacer frente al peligro una vez que vivir siempre con temor.
Así son los electores, así son los elegidos. Si éstos son malos es porque los primeros son peores
Ya has contado las hazañas de tus abuelos; cuenta ahora las tuyas, y nos reiremos.
La crueldad es la fuerza de los cobardes.
Írsele a uno el santo al cielo.
De donde vino el asno vendrá la albarda.
Demasiadas velas provocan el incendio de la iglesia
Dijo la sartén al cazo: ¡apártate gorrinazo que me tiznas!.
Dale un golpe a todas las plantas y ninguna caerá
Desayunar como rey, almorzar como príncipe, y cenar como mendigo.
Para morir siempre es muy pronto, para amar nunca es tarde.
El buen hombre vale más que las grandes riquezas.
Si el bueno sufre y el malo prospera, se siente el deseo de hacer mal las cosas.
Cada día un grano pon, y harás un montón.
Obispos y Abriles, los más son ruines.
Abad de Somosierra, hartos de nabos y berzas.
Me gustaría hacer todo lo que hizo el muerto, menos morirme.
La duda es la llave del conocimiento.
El orgullo y la pobreza están hechos de una pieza.
Confesión hecha, penitencia espera.
¿Fiado?. Mal recado.
La mujer sabía edifica su casa; más la necia con sus manos la derriba.
Riñen los ovejeros y perecieron los quesos.
Los ojos se fían de ellos mismos, las orejas de los demás.
Da vino por vino y pan por pan, y todos te entenderán.
Negocian los hombres sabios, disimulando injurias y sufriendo agravios.
Me lo contaron y lo olvidé. Lo vi y lo entendí. Lo hice y lo aprendí. (Confucio, 551-479 a. C.)
Buena es la nieve que en su tiempo viene.
Cuidado, que el diablo es puerco.
Amigo de todos, loco con todos
No creas jamás que tu enemigo es débil.
El dinero del mezquino anda dos veces el camino.
Incluso el hombre más sabio tiene defectos. Ignorante es aquél que no los reconoce.
Vale más un fiero león delante de uno que un perro traidor detrás.
Los hombres envejecen cuando sus lamentos reemplazan a sus sueños.
Las cadenas de la esclavitud atan solo las manos
Por las calles de Levante, el diluvio y la inundación, hacen en otoño su aparición.
Al mal tiempo, buena cara.
Ir de mal en peor, no hay cosa peor.
Viejo que boda hace, "requiescat in pace".
La paciencia es amarga, pero produce un dulce fruto.
Si entre burros te ves, rebuzna alguna vez.