Quien se acerca al bermellón enrojece, quien se acerca a la tinta ennegrece.
Reniego del árbol que ha de dar el fruto a palos.
La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
A cada uno le parece pesada su propia cruz.
Locura es dar consejos a un enemigo; pero más locura todavía es tomarlos de él.
El juego pone a prueba el oro, y el oro pone a prueba el juicio.
Fruta nueva? ¿quién no la prueba?
Los pies van donde va el corazón
La desconfianza y el amor no comen en el mismo plato
¿Quién te enseñó a remendar?. Hijos menudos y poco pan.
Según se prepara la cama, así se duerme.
Como tordo viejo en campanario, que de campanadas no hace caso.
La fe infundada en la autoridad no es fe
Cuando las barbas del vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar.
Durante los meses de mal tiempo el agua corre hacia atrás
Ninguna situación es tan grave que no sea susceptible de empeorar.
Pobreza y amor son difíciles de disimular
De un perro roñoso no pueden nacer perros lobos
Con el amigo come y bebe pero no hagas negocios
Otoño entrante, barriga tirante.
Amigos pobres, amigos olvidados
A quien no tiene padre ni madre, Dios le vale.
En arca abierta, el justo peca.
A la ruin oveja la lana le pesa, y al ruin pastor el cayado y el zurrón.
Mejor es un hombre cuya charla permanece en su vientre, que el que la prefiere de manera injuriosa.
No hay mejor equipaje para llevar encima que la cordura y la mente clara. En tierras lejanas es más útil que el oro y saca al pobre de los apuros.
Moro viejo no puede ser buen cristiano.
Arco iris al amanecer, agua antes del anochecer.
Al perro muerto, échale del huerto.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
Que nadie le diga lo que tiene que hacer a alguien que ya ha decidido cuál debe ser su destino.
El adulador corrompe a su patrón rascándole la espalda
Tres son las velas que disipan la oscuridad: la verdad, el conocimiento y las leyes de la naturaleza.
Ama como el lobo ama a la oveja
El cielo castiga, el cielo reprende, pero el cielo no hace nada de esto cuando la gente está comiendo.
Reza, pero no dejes de remar.
Si quieres que te siga el perro dale pan
Conquistar el mundo montado a caballo es fácil, es desmontar y gobernar lo que es difícil
Contigo, pan y cebolla.
A las cosas ciertas encomendaos y de vanas esperanzas dejaos.
La justicia tiene un largo brazo.
El arma es enemiga de su dueño.
Diga mi vecina, y tenga mi costal harina.
De tarde madrugar y tarde casar, arrepentirte has.
Para darse importancia, dice que viene de Francia.
Cuando el sabio llerra, el necio se alegra.
Ni con toda hambre al arca, ni con toda sed al cántaro.
Quien al cielo escupe, en su cara repercute.
En la felicidad razón, en la infelicidad paciencia
Cacarear y no poner, si malo en la gallina, peor en la mujer.