Trabaja como si siempre hubieses de vivir, y vive como si luego hubieses de morir.
Navarro, ni de barro
Años de nones, muchos montones.
Te cierran una puerta y te abren diez.
No hay que confundir lechuza con tero, porque una es bataraz y el otro picaso overo.
Una vez al año, y ésa con daño.
El que sabe sabe, y el que no sabe es gerente.
No creas jamás que tu enemigo es débil.
Dios está en todos lados pero atiende en la capital.
La buena hija dos veces viene a casa.
Al confesor y al abogado, no les tengas engañados.
El sastre, corte y cosa, y no se meta en otra cosa.
El agua derramada es difícil recogerla.
Quizás nunca escucharas las cosas que quieres oir de la persona que quisieras que las dijera, pero no seas tan sordo para no oirlas de la persona que te las dice desde su corazon.
Adulándote, necio y malo te hará tu amigo, censurándote, sabio y bueno te hará tu enemigo.
A buen bocado, buen grito.
Felicidad y cristal: ¡cuán fácilmente se quiebran!
El que nada duda, nada sabe.
Compra la lanza apuntada a tu corazón si no quieres sentir su punta.
Adiós, Blas y que Dios te lo pague, ya te vas.
¿Cómo ha de actuar mi corazón? ¿Acaso en vano venimos a vivir, a brotar sobre la tierra?
Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
Tiempo pasado, con pena recordado.
El can en Agosto, a su amo, vuelve el rostro.
En el bosque no hay pájaros gordos.
Quien bien tiene y mal escoge, si sale mal que no se enoje.
A mis años llegaras o la vida te costara.
Vomitar las tripas y quedar de perlas.
Cuando se desahoga el sentimiento, la pena es menos.
Lo que no cuesta no vale.
El borracho fino, después del dulce, vino.
En verano, tabernera, y en invierno panadera.
Bien se puede creer, pues jura y no revienta.
Encima de la leche, nada eches.
En casa donde hay suegra, no hay hora buena.
No es tonto el indio, sino quien lo hace compadre.
Un pájaro no canta porque tenga una respuesta. Canta porque tiene una canción.
La culpa no la tiene el chancho, sino quién le da el afrecho.
Juramentos de amor y humo de chimenea, el viento se los lleva.
Ijurra, ¡no hay que apurar la burra!.
Mis hijos criados, mis cuidados doblados.
A boda y bautizo, no vayas sin ser llamado.
El que tiene lengua a Roma va.
Cuando hay necesidad de tomar una decisión y actuar, el hablar es inútil.
Que mis enemigos sean fuertes y bravos, para que yo no sienta remordimiento al derrotarlos.
El que afloja tiene de indio.
La hija buena vuelve a casa, aún cuando sea parida.
Si nadie habita una casa, ésta pronto se caerá.
Si da el cántaro en la piedra, o la piedra en el cántaro, mal para el cántaro.
Ni buen fraile por amigo, ni malo por enemigo.