Si vas a morir, muere llenito.
Una buena acción se olvida, y una mala nunca en la vida.
No pica la abeja a quien en paz la deja.
Nadie se muere dos veces.
Soplar la pelusa de un abrigo de pieles, para descubrir el menor defecto.
El que va a las Indias es loco, y el que no va es bobo.
Más ordinario que un moco en una corbata.
Al amigo que no es cierto, con guiño de tuerto.
Con las buenas palabras nadie come.
Hasta que a la meta no llegues, no te pongas los laureles. e Hasta que el cuerpo aguante.
Mal te quiere quien siempre te alaba y nunca te reprende.
Hambre larga, no repara en salsas.
Casa de mantener, castillo de defender.
Hacer una montaña de un grano de arena.
Saber más que Merlín.
No necesito niguas para ser tishudo. o: No necesito niguas (bichos picadores) para tener pies grandes.
Cada cual en su madriguera sabe más que el que viene de fuera.
Al que madruga, Dios le ayuda.
Piedra que rueda no hace montón.
Desde que se inventaron las excusas todo el mundo las usa.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
Nunca segundas partes fueron buenas.
Entre locos me metí, y lo que sea de ellos, será de mí.
Amistad de carne y vino no vale un comino.
El azul es extraído del índigo y es más azul (fuerte) que él.
Nadie se meta donde no le llaman.
Ninguno es tan viejo que no pueda vivir un año, ni ninguno se vaya ni se muera; que de idos y muertos nadie se acuerda.
Las indirectas del padre Cobos.
A bestia comedora, piedras en la cebada.
Agua, en jarro; y vino, en cántaro.
Es más fácil meterse en un problema que salir de él.
Tengo que aprender a caminar con tres patas dice la hiena cuando es vieja.
Agua que va río abajo, arriba no ha de volver.
No existe más amor que el amor a primera vista
A cordero extraño, no agasajes en tu rebaño.
Quieres más o te guiso un huevo.
Para fastidiar al patrón, no como lentejas.
Carnero castellano, vaca gallega, arroz valenciano.
Ido el conejo me das consejo.
De la perdiz, lo que mira al suelo; del conejo, lo que mira al cielo.
El río, por donde suena se vadea.
Los langostinos, en el mar estaban y ya pedían vino.
Tal padre, tal hijo.
Cabellos y cantar, no es buen ajuar.
Hay que amarrar el tamal.
Una hábil ama de casa sin arroz no puede preparar una comida.
Tener todo lo necesario para ser feliz, no es una buena razón para serlo realmente
Donde hubo humareda, el rescoldo queda.
No hables si lo que vas a decir no es más hermoso que el silencio.
Cuando moco, moco, cuando cana, cana.