Hermanos hay tanto por hacer!
Golondrina que con el ala roza la tierra, agua recela.
La que se enseña a beber de tierna, enviará el hilado a la taberna.
Haz cien favores, deja de hacer uno y como si no hubieras hecho ninguno.
El que a pueblo ajeno va a pretender, o va a dar perro, o a que se lo den.
No es lo mismo llamar que levantarse a abrir.
Todos los ríos van al mar, pero el mar no se desborda.
Cada uno interpreta a su manera la música del cielo
La sed del corazón no se apaga con una gota de agua
No dejes camino viejo por camino nuevo.
Si te detienes cada vez que un perro ladra nunca llegarás al final de tu camino.
Al desagradecido, desprecio y olvido.
Ni el caballero buen consejo, ni el letrado buen encuentro.
Las palabras son como las abejas: tienen miel y aguijón.
De cuarenta para arriba, ni te cases, ni te embarques, ni te mojes la barriga.
Al mal año, tarria de seda.
Más vale caer en gracia que ser gracioso.
Si no es Juan, es Pedro.
En toda casa hay muchas mudanzas.
La hora más obscura es justo antes del amanecer.
¡Quien sabe cuántos enemigos tienes en torno a la mesa!.
Si no quieres que se sepa, no lo hagas.
Ni boda sin canto, ni mortuorio sin llanto.
Los nabos en adviento, y las cerezas en habiendo.
Loco está el que cree en las lágrimas de un heredero
Cantan la nana a los cigoñinos las campanas.
Una alcachofa se pela hoja por hoja.
Ni domes potro, ni tomes consejo de otro.
Haber de todo, como en botica.
Al pagar dinero, pesar y duelo.
Un abuelo es como un caballo salvaje que ha sido entrenado por su hijo para que lo cabalgue su nieto.
El borracho, aunque turbio, habla claro.
De invierno, la levadura; de verano, la mujer aguda.
Hacer castillos en el aire.
Lo que del corazón rebosa, sálese por la boca.
El que arcoiris ve, no se morirá de sed.
La mujer pare llorando, y la gallina cantando.
La cama, el fuego y el amor, nunca te dirán vete a tu labor.
El que no engorda comiendo, no engorda lamiendo.
Donde hay gallo, no canta gallina.
Lo que no conviene no viene.
Acá o allá mira siempre con quien vas.
Quien lleva toda su vida a su mujer sobre la espalda, cuando la deja en el suelo, ella dice: ¡Estoy fatigada!.
Mejor es no prometer que dejar de cumplir lo prometido.
Cuando las puertas de la ciudad se incendian los peces en el foso sufren.
Más fea que un carro por debajo.
Quien vende barato vende doblado.
Mujer casada, casa quiere.
Ni camino sin atajo ni campana sin badajo.
Huerto, mujer y molino, quiere uso continuo.