Años de nones, muchos montones.
Quien vende barato vende doblado.
Huerto, mujer y molino, quiere uso continuo.
Ni camino sin atajo ni campana sin badajo.
No hay que confundir lechuza con tero, porque una es bataraz y el otro picaso overo.
No creas jamás que tu enemigo es débil.
El que sabe sabe, y el que no sabe es gerente.
La buena hija dos veces viene a casa.
Navarro, ni de barro
Compra la lanza apuntada a tu corazón si no quieres sentir su punta.
Dios está en todos lados pero atiende en la capital.
Al confesor y al abogado, no les tengas engañados.
Quizás nunca escucharas las cosas que quieres oir de la persona que quisieras que las dijera, pero no seas tan sordo para no oirlas de la persona que te las dice desde su corazon.
Adulándote, necio y malo te hará tu amigo, censurándote, sabio y bueno te hará tu enemigo.
El sastre, corte y cosa, y no se meta en otra cosa.
El agua derramada es difícil recogerla.
A buen bocado, buen grito.
El que nada duda, nada sabe.
¿Cómo ha de actuar mi corazón? ¿Acaso en vano venimos a vivir, a brotar sobre la tierra?
Tiempo pasado, con pena recordado.
Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
Quien bien tiene y mal escoge, si sale mal que no se enoje.
El can en Agosto, a su amo, vuelve el rostro.
Encima de la leche, nada eches.
No es tonto el indio, sino quien lo hace compadre.
Felicidad y cristal: ¡cuán fácilmente se quiebran!
Adiós, Blas y que Dios te lo pague, ya te vas.
Vomitar las tripas y quedar de perlas.
Bien se puede creer, pues jura y no revienta.
Lo que no cuesta no vale.
En el bosque no hay pájaros gordos.
Cuando se desahoga el sentimiento, la pena es menos.
A mis años llegaras o la vida te costara.
Un pájaro no canta porque tenga una respuesta. Canta porque tiene una canción.
En casa donde hay suegra, no hay hora buena.
La culpa no la tiene el chancho, sino quién le da el afrecho.
Cuando hay necesidad de tomar una decisión y actuar, el hablar es inútil.
Que mis enemigos sean fuertes y bravos, para que yo no sienta remordimiento al derrotarlos.
El borracho fino, después del dulce, vino.
Cuando camines, camina. Cuando comas, simplemente come.
La hija buena vuelve a casa, aún cuando sea parida.
Si da el cántaro en la piedra, o la piedra en el cántaro, mal para el cántaro.
Ijurra, ¡no hay que apurar la burra!.
A boda y bautizo, no vayas sin ser llamado.
Mis hijos criados, mis cuidados doblados.
Ni buen fraile por amigo, ni malo por enemigo.
Del árbol del silencio pende el fruto de la seguridad.
No escupas contra el viento.
En Abril, aguas mil.
En verano, tabernera, y en invierno panadera.