Para hablar y comer pescado, hay que tener mucho cuidado.
Los estudiantes de Zen, deben aprender a perder el tiempo conscientemente.
Haz lo que creas que está bien.
Buena cautela, iguala buen consejo.
El consenso es poder, la fe el alma del hecho
el fracaso es la madre del éxito.
Norte claro, sur oscuro, aguacero seguro.
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
Peces grandes no viven en charcos pequeños.
Lo comido por lo servido.
No expongas a tu amigo a las iras de tu enemigo
Le dijo el grajo al cuervo: quítate allá, que tiznas.
El que a los veinte no es valiente, a los treinta no es casado, y a los cuarenta no es rico, es gallo que clavó el pico.
Si dices la verdad, ya tienes un pie en el estribo.
No existe felicidad sobre la tierra que no lleve su contrapeso de desgracias
De ambos ha sido el acertar; tú al pedir, yo al no dar.
Cuando en invierno vieres tronar, vende los bueyes y échalo en pan.
Cuando el toro desconoce el tintineo del cencerro de su rebaño se pierde.
A tu hijo dale oficio, que el ocio es padre del vicio.
Plantas soja recoges soja, plantas judías recoges judías.
Los encargos con dinero no se olvidan.
Dimes y diretes, entre grandes y pequeñetes.
El francés no es de natura si no prende al que se asegura.
Ningún hombre vale más que otro si no hace más que otro
El perdón sobraría donde el yerro falta.
Acometer hace vencer.
No abras los labios si no estás seguro de lo que vas a decir, es más hermoso el silencio.
Después de comer, ni un sobre escrito leer.
El que presta, a pedir se atiene.
De todos modos, Juan te llamas.
Más son los que han tenido que arrepentirse de hablar que de guardar silencio.
Olla quebrada, olla comprada.
Muchos van por Lana y vuelven trasquilados.
Lecho y pan tener seguros, aún cuando sean algo duros.
Quien dineros ha de cobrar muchas vueltas ha de dar.
Más ordinario que un cementerio con columpios.
Culillo de mal asiento, no acaba cosa ninguna y emprende ciento.
Al perro que tiene dinero se le llama señor perro.
Un regalo tan insignificante como una pluma de ganso enviada desde lejos tiene mucho sentido.
A sembrar a San Francisco, aunque sea en un risco.
Tras buen soplo, buen sorbo.
Arrimar uno el ascua a su sardina.
El hombre sabio aprende a costa de los tontos.
No todos los que van a la iglesia son santos
Adulador, engañador, y al cabo, traidor.
Con pedantes, ni un instante.
Cuando de visita te pierdo, si te vi ya no me acuerdo.
Dar gato por liebre, no solo en las ventas suele verse.
El miedo a los pequeños defectos hace crecer los grandes
Ojo por ojo, diente por diente.