A tu tierra grillo aunque sea con una pata.
Aunque tu mujer haya cometido cien faltas, no la golpees ni con una flor.
Más fea que ver a la madre ahogarse atarugada de sebo.
La mar que se parte, arroyos se hace.
Nada es bello excepto la verdad
Quien ofende al amigo no perdona al hermano
Se sincero y honesto siempre.
No hay caldo que no se enfríe.
Contra los males de amor, cucharadas del olvido, con fomentos de otro amor; pero.
A nuevos hechos, nuevos consejos.
Un ciego lloraba un día porque espejo quería.
Algo es algo, dijo, al ver un hueso el galgo.
La tierra será como sean los hombres.
Ocasión desaprovechada, necedad probada.
Sabedlo, coles, que espinazo habéis en la olla.
Ojo de garza, que gallina no ve de noche
El mandamiento del pobre, primero reventar antes que sobre.
O follamos todos o tiramos la puta al rio.
Para amigo, cualquiera; para enemigo, quien quiera.
Yo digo que llueve, pero no que diluvia
Cortesía y bien hablar, cien puertas nos abrirán.
Da limosna, oye misa, y lo demás te lo tomas a risa.
Completar (uno) el número de flautistas sin saber tocar la flauta.
Hay un momento para cada cosa. Un día de viento no es adecuado para construir tejados.
No encomie un vado hasta que lo hayas pasado.
De veinte a sesenta, cornamenta.
Sobre la marcha, ¡rompan filas! (Durante el periodo del cuartel de instrucción en España).
Loro viejo no aprende a hablar.
Dime con quién andas y te diré quién eres.
El fondo del corazón está más lejos que el fin del mundo.
Ser rico y privarse, no es ser rico, sino guardián de equipajes.
Toma a un hombre por la palabra y a una vaca tómala por los cuernos.
Rica que con pobre casa, un criado más tiene en su casa.
Lo que siembras cosechas.
El perro, mi amigo; la mujer mi enemigo; el hijo, mi señor.
Bien te quiero y mal te hiero.
Ni con cada mal al físico, ni con cada pleito al letrado, ni con cada sed al jarro.
Al freír los huevos veréis lo que llevo.
Oficio ajeno, dinero cuesta.
Amor nuevo, olvida el primero.
Mudarse por mejorarse.
Cuando encuentres algo, mira allí de nuevo.
Ve a menudo a casa de tu amigo, porque la maleza puede borrar el camino.
De buena casa, buena brasa.
Con mis maestros he aprendido mucho; con mis colegas, más; con mis alumnos todavía más.
De abrigado a nadie vi morir, de desabrigado sí.
Hablar por los codos, aburrir a todos.
En una fina no deben faltar un viejo y un burro, pero que el viejo no sea tan burro, ni el burro tan viejo.
Ni en burlas ni en veras, pidas al melonar peras.
A causa perdida, mucha palabrería.