La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
Mejor no empezar algo que no acabarlo.
Hogar, llama, bodas y bodas, sueños de todas.
Colarse de rondón, es menospreciar a ala reunión.
La juventud del viejo está en el bolsillo.
Leña verde y gentejoven, todo es humo.
Las cosas importantes quedan en el cajón.
A refajo verde, ribete encarnado.
La col hervida dos veces mata.
Voz que se escapa no vuelve y quizás tu ruina envuelve.
Las arrugas son la tumba del amor
Dios, si da nieve, también da lana.
Sucede en un instante lo que no sucede en un año
La casa del que se burla, acaba incendiándose.
A caballo dado no se le ve (el) colmillo. (v. tb. "A caballo regalado...", más abajo
Carne blanda y vino puro, alimento seguro.
El puente solo se repara cuando alguien se cae al agua.
Cásate por la dote, y de tu mujer serás un monigote.
Cortesías engendran cortesías.
Calumnia, que algo queda.
Cuando no está preso lo andan buscando.
La niebla deja el tiempo que encuentra
El que a la bodega va y no bebe, burro va y burro viene.
Remienda tu sayo y te durara otro año.
No importa lo el ancho y lo grueso, sino lo que dura tiezo...
¿Fiado?. Mal recado.
Con ayuda del vecino, mató mi padre un cochino.
Escucha el silencio... que habla.
Inflama más la comida que las musas
Ni bebas sin ver, ni firmes sin leer.
Indio, pájaro y conejo, en tu casa ni aún de viejo.
Los pensamientos no tienen fronteras
Dar y quitar, derechito al infierno sin descansar.
Hablar bajo y obrar alto.
Buscar el mediodía a las 14 horas.
Indio comido indio ido.
Al mal amor, puñaladas.
Ese da más vueltas que un puerco suelto.
Quien sabe, sabe.
Es mejor sudar que temblar
Grabemos los agravios en la arena y las gentilezas en el mármol.
Engañarme porque no me mintió, que si me mintiera, engañarme no pudiera.
Más vale pájaro en mano que ciento volando.
Cada poema un silbido, como los que el viejo aquel de mi bloque, lanzaba cada mañana en cuanto ponía un pie en la calle, por si el perro que había perdido hacía veinte años, andaba por los alrededores.
Imaginación suelta, en un instante anda mil leguas.
Oir a todos, creer a pocos.
A persona lisonjera, ni oírla siquiera.
El que a pueblo extraño va a enamorar, va a que lo engañen o a engañar.
Es cierto que no te quiero tanto como cuando eramos novios, pero es que a mi nunca me han gustado las mujeres casadas.
Amo recorrer las praderas. Entonces me siento libre y soy feliz. Si tuviéramos que vivir en casas, palideceríamos y moriríamos.