La primera vez que me engañes, será culpa tuya; la segunda vez, la culpa será mía.
Yerro es tomar oficio ajeno y dejar el propio.
Buena es la nieve que en su tiempo viene.
A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
Amigo, amigo, llamalé conocido, y va bien servido.
Perdono al que me ha ofendido pero la ofensa no la olvido.
No hay que dejar escapar una oportunidad, que nunca va a presentares otra vez.
Hacer oídos de mercader.
Si al mediodia el rey dice que es de noche, tú contempla las estrellas.
Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo
Malos reyes, muchas leyes.
Bien reza, quien en servir a Dios piensa.
Ningún rencor es bueno.
Palabras sin obras, barato se venden.
Si vas a la guerra, reza una vez; si vas al mar, reza dos, y si te vas a casar reza tres.
Saber mucho y decir tonterías, lo vemos todos los días.
Amagar y no dar es apuntar y no tirar.
Amores reñidos, los más queridos.
Donde pan comes migas quedan.
Quien se viste de mal paño, dos veces se viste al año.
Lo dicho, dicho está.
El corazón no sabe mentir
Nada se nos parece tanto como nuestras fantasías
Primavera seca, verano lluvioso y otoño desastroso.
En San Antonio, la vieja tiró el carrete al fuego.
Hay que creer, rajar o desastillar.
Cacarear y no poner, si malo en la gallina, peor en la mujer.
La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
Tras de maluca tuerta, más le valiera estar muerta.
Antes de criticar, mírate la cola.
Si no sabes a donde vas, regresa para saber de donde vienes.
Sentarse en las cenizas entre dos banquillos
De cuando en cuando, al desgaire, echa una canilla al aire.
Tentar la huevera a las gallinas
Una golondrina no hace verano.
Hablando, hablando, la ocasión se va pasando.
Más vale un "por si acaso", que un "que pensaran".
Me lo contaron y lo olvidé. Lo vi y lo entendí. Lo hice y lo aprendí. (Confucio, 551-479 a. C.)
Muchos nacimientos significan muchos entierros.
El joven para obrar y el viejo para aconsejar.
Bien vengáis, con tal que algo traigáis; y mal, si algo os queréis llevar.
Las boñigas de los caballos no son higos
A veces perdiendo se gana.
Si quieres con tu familia reñir, echa algo a repartir.
Necio que sabe latín, doble rocín.
Echando a perder se aprende.
Quien da para recibir no da nada
Hablar con boca prestada, sabe bien y no cuesta nada.
Palabras de cortesía suenan bien y no obligan.
Una vez un papel rompí y cien veces me arrepentí.