Lo que uno no quiere, otros lo desean.
En priesa me ves, y doncellez me demandas.
Una cáscara de coco llena de agua es como un océano para una hormiga.
Mucha auga en Mayo, malogra el año.
El perdigón y el gallo, por Mayo.
Poco y entre zarzas.
La madre y la hija, usan la misma camisa: la de la madre y no la de la hija.
El que con leche se quema, hasta al jocoque le sopla.
Ovejas y muchacha, al atardecer a casa.
Muchos Trueno y nada de auga.
Hijo solo, hijo bobo.
De pronto, nadie es tonto; después quizá lo es.
A gusto dañado, lo dulce le resulta amargo.
Mal haya el amigo que lo fue del padre y no lo es del hijo.
Le pedí a Dios todo para gozar la vida, Él me dio vida para gozarlo todo.
El amor que se lleva el viento, que te sirva de escarmiento.
Amistad por interés, no dura porque no lo es.
Con un dios le bendiga no se compra nada.
Anda, mozo, anda, de Burgos a Aranda; que de Aranda a Extremadura, yo te llevaré en mi mula.
Niña, si vas a reuniones, ajustate los calzones.
Nunca faltara un tiesto para una buena mierda.
La sed por el oro, socava el decoro.
Acertar errando es suerte y no talento.
Todo lo que hagas por depecho, estará mal hecho.
Que estudien los burros, que yo ya se mucho.
El que no tiene alforjas ni barril, todos saben adónde ha de ir.
Para librar a vuestros hijos de esos vicios y calamidades haced que desde niños se den a la virtud y trabajos.
El que se ajunta con gato aprende a maullar.
El mejor perro, el de casa; la mejor mujer, la del vecino.
La mujer y la guitarra, antes de usarla, templarla.
En Abril aguas mil, coladas por un mandil; en Mayo, tres o cuatro, y ésas con buen barro.
¡Oh, si volasen las horas del pesar como las del placer suelen volar!.
Si deseas ser feliz, tienes que desear ver a otros felices también.
Una mujer es como un puro: hay que encenderla a menudo.
En guerra los estados, los libros cerrados.
Quien viste de harapos en un país donde todos van desnudos, será tomado por loco.
Ya que se quema la casa, calentémonos en ella.
Hay veces que nada el pato, y hay otras que ni agua toma.
No comas más de lo que puedas digerir.
Por miedo a los gorriones, no se deja de sembrar cañamones.
Al mal encuentro, darle de mano y mudar asiento.
Es mejor ser envidiado que ser apiadado.
El que lo tiene, lo gasta, y si no, se lame el asta.
Mal acierta quien solo el interés se lleva.
Mujer ventana, poco costura.
Adonde el corazón camina, el pie se inclina.
Fruta nueva, si no está madura, no es buena.
Nadie aprecia lo que tiene hasta que lo ve perdido.
No agarres la cola del leopardo, pero si la tienes, no la sueltes.
El carcelero es un prisionero más.