Más vale gordo que dé risa que flaco que dé lástima.
Andar derecho y mucho beber, no puede ser.
El que siembra tormentas recoge tempestades.
Dibujar pasteles para matar el hambre.
Apostar por necesidad, perder por obligación.
Algo tiene la fea, por donde el galán la desea.
El amor existe tanto bajo la lana como bajo la seda
Unos dicen lo que saben, y otros saben lo que dicen.
Cada año trae su daño, y cada día su acedía.
Lo importante no es vivir mucho, sino vivir más.
Al buen, regalo; al malo, palo.
Del tronco caído todos hacen leña.
Es tan buey el buey, que hasta la yunta lame.
La flor no se conserva roja cien días.
Buena cara y malos hechos, a cada paso los vemos.
A cada cien años los reyes son villanos, y al cabo de ciento diez, los villanos son reyes.
La más fiel memoria, no siempre es historia.
Si quieres un buen consejo, escucha a los viejos.
Cosa mal guardada, de ladrones bien robada.
Entre padres y hermanos no metas tus manos.
Que tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha.
El ganar es ventura y el conservar, cordura.
Quien duerme diez horas, a la vejez llora.
La que no baile, de la boda se marche.
Mal se honra hombre con lo ajeno.
El que trabaja, principia bien; el que ahorra acaba mejor.
Variante: Pobre con rica casado, más que marido es criado.
El pan de viaje no hace bulto.
Cuando llueve en Agosto, llueve miel y llueve mosto.
Favorece a los tuyos primero, y después a los ajenos.
De buena vid planta la viña, y de buena madre, la hija.
Agua en cesto, y amor de niño y viento de culo, todo es uno.
Haz la noche, noche y el día, día y vivirás con alegría.
¿Por qué nos quejamos de que un árbol salga torcido cuando, en nuestras calles hay personas torcidas?
No penetres demasiado hondo en el corazón de un amigo, no fuese caso que encontrases en él el egoísmo.
Vale más ser envidiada que envidiosa.
Si no entras en la madriguera del tigre, no puedes coger sus cachorros.
Hay que poner remedio a tiempo.
Las grandes penas no se quejan.
En cualquier sitio se cuecen habas.
El gusto de la alabanza a todos alcanza.
Hasta la hormiguilla tiene su colerilla.
En la noche de San Juan, no quedan en casa ni los perros.
El diablo no sabe por diablo, sino por viejo.
No vence, quien es valiente, si peca por imprudente.
Lo importante no es vencer, lo importante es no ser vencido.
Bebe por calabaza y no te pondrán tacha.
Está permitido, en tiempo de peligro, andar con el diablo hasta haber atravesaado el puente.
Esa pregunta ni se pregunta.
Caballo que llene las piernas, gallo que llene las manos, y mujer que llene los brazos.