Pereza no es pobreza; pero por ahí se empieza.
Sabe agradecer la honra a quien te la hace y dona.
Cuando en el cielo oscuro hay ventanas, de llover no hay ganas.
Si un problema tiene solución, no hace falta preocuparse. Si no tiene solución, preocuparse no sirve de nada.
Cuando debes elegir entre varios caminos, elige siempre el camino del corazón. Quien elige el camino del corazón, no se equivoca nunca.
Para cada hombre sabio hay un más sabio.
El que madruga, es sereno.
Lo que bien empieza, bien acaba.
Al molino y a la esposa, siempre le falta alguna cosa.
No es la liebre de quien la mata, sino de quien la levanta.
Al desdichado, poco le vale ser esforzado.
El que tiene su cohombro, que se lo eche al hombro.
Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla.
Al son que te tañan, a ése baila.
Hay que predicar con el ejemplo.
Lo que no se conoce no se apetece.
Obra de chapucero cuesta poco, pero vale menos.
Jugar y perder bien puede suceder.
Agua en febrero, promesa para el agricultor
El dolor es antiguo
Mal se conciertan dos pobres en una puerta.
Rico y de repente, no puede ser santamente.
El que a las once no ha “bebío”, viene el Diablo y le dice: “Esto es mío.”.
Pan y vino es media vida, la candela la otra media.
Piénsate mucho a quien escoger como amigo, pero piénsalo aún más cuando decidas cambiarlo.
Al bien, deprisa, y al mal, de vagar, te hagas de llegar.
¿Qué necesidad hay de dar los cuartos al pregonero?.
De bien en mejor.
Aprendiz de todo, oficial de nada.
Gozarse en el mal ajeno, no es de hombre bueno.
Díjole la zorra al busto, después de olerlo: tu cabeza es hermosa pero sin seso.
Por un grano no se desgrana la mazorca.
No olvides que la fortuna cambia como la luna.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
Más tiran nalgas en lecho que bueyes en barbecho.
No da, ni dice donde hay.
Es tan bueno, que confunde las películas con la realidad.
Por su mejoría, cualquiera su casa dejaría.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
A quien habló, Dios le oyó.
Gloria mundana es gloria vana.
El que come y canta, tiene los enemigos en la garganta.
De tales devociones, tales costurones.
La liebre adiestrada, presto sale a la vereda.
Quien con mujer rica se casa, come y calla.
Aunque tengas sesenta consejeros, aconséjate primero a ti mismo
O con el mundo o con Dios; pero no a la par los dos.
Carrera de caballo y parada de borrico.
Irase lo apetecido, y quedará lo aborrecido.
De millor palla fixen eu esterco. De mejor paja hice yo estiércol.