De los olores, el pan; de los sabores, la sal.
A quien cuece o amasa, no hurtes hogaza.
Ni hermosa que mate, ni fea que espante.
Enseña la cautela que debe observarse para confiar un secreto, pues muchos, so capa de amistad, abusan del sigilo.
El príncipe iletrado es un burro coronado.
La tierra no tiene sed por la sangre de los guerreros sino por el sudor del trabajo del hombre.
Treinta días trae Noviembre, como Abril, Junio, y Septiembre, de veitiocho no hay más que uno; los demás, de treinta y uno.
En casa limpia los ángeles bailan de gusto.
La mentira es animal de quinta vida.
La cara del santo hace el milagro.
¿De Aranda, hijo un demonio, y lloras?.
Parecerse como un huevo a una castaña.
Bailaré según tu música.
A cada día bástale su maestría, y a cada momento, su pensamiento.
Ponle a un perro un nombre sabroso y cómetelo.
Al alcornoque no hay palo que le toque, sino la encina, que le quiebra la costilla.
Boca que mucho se abre, o por sueño o por hambre.
El Abad debe cantar, y el acólito acompañar.
Amor de puta y convite de mesonero, siempre cuesta dinero.
Chico de plaza, chico de mala raza.
El diecisiete de enero piden por sus animales desde el pastor al yuntero.
Los hombres y el buen licor, más añejitos mejor.
La tierra no tiene sed de la sangre de los soldados, sino del sudor de los hombres.
Casa hecha y mujer por hacer.
Cuentas claras y el chocolate espeso.
El labrador siempre está llorando, o por duro o por blando.
Mas quiero viejo que me regale, que mozo que me mande.
La anguila empanada y la lamprea escabechada.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
Todo lo quiero: consejo y conejo.
Pandequeso caliente: quien no lo compre, no lo tiente.
Más enseñan las manos que los labios.
Jugar y pasear cuando no hay que trabajar.
Los pájaros, tirándole a las escopetas.
Aquel que reconoce la verdad del cuerpo puede entonces conocer la verdad del universo.
La mejor hora de comer, para el rico, cuando quiere; para el pobre, cuando puede.
El matrimonio es el único error que no debemos dejar de cometer.
El que no enseña no vende.
Hierba segada, buen sol espera.
Juez que dudando condena, merece pena.
Muerte, no te me Achégate, que estoy temblando de miedo.
El amor y el buñuelo han de comerse en caliente.
Bueno es el vino, cuando es del fino.
Te ocultas tras una red y crees que ninguén te ve.
A mala venta, mala cuenta.
Amor de puta y vino de frasco, a la noche gustosos y a la mañana dan asco.
El que tiene una alta meta, suela cambiar de chaqueta.
Dicen que la educación se mama.
Cuando te den, da.
El muerto es del mar cuando la tierra lejos está.