Esto es el pan nuestro de cada día.
Buen amigo es el gato, cuando no araña.
No gozar para no sufrir, es la regla del buen vivir.
Harto desatina quien a los sesenta años no adivina.
De un árbol, una rama y mejor desgajada.
Moda nueva, bien parece, y mal cuando fenece.
A la Virgen del Henar, unos van por ver y otros por mirar.
Una de cal y otra de arena, hacen la mezcla buena.
Ajo, ¿por qué no medraste?. Porque para San Martín no me sembraste.
Al buen amanecer no te lo dejes perder.
La comida entra por los ojos.
El buen vino, venta trae consigo.
Hacer caldo gordo a escribas y fariseos.
Las cosas de palacio van despacio.
Un carbón ardiente, hace quemar al siguiente.
La paja solamente se ve en el ojo ajeno.
Alternativa: Acabar a farolazos como el Rosario de la Aurora.
Casa vieja de madera, pronto arde entera.
La ignorancia es la medicina, el conocimiento enfermedad.
La mujer es gente en la letrina.
Bueno es el mal que fue ocasión del bien.
Nunca falta quien te dé un duro, cuando no estas en apuros.
Niña, no te desesperes, que el que ha de ser para tu, ni se casa ni se muere.
Una hermosa puerta embellece una fea fachada
A cada uno lo toca escoger, la cuchara con la que ha de comer.
Que cada cual se rasque con sus uñas.
Todos son unos, muertos y difuntos.
A las penas y al catarro, hay que darles con el jarro.
Rodar hacia abajo, no cuesta trabajo; rodar para arriba, eso sí que cuesta fatiga.
La leña torcida da fuego recto.
Amor con casada, solo de pasada.
Rebuznaron en balde, el uno y el otro alcalde.
Hay dos cosas, oh discípulo, que conviene evitar: Una vida de placeres; eso es bajo y vano. Una vida de mortificaciones; eso es inútil y vano.
Manos duchas comen truchas.
La mujer holgazana, solo el sábado se afana.
A quien duerme, duérmele la hacienda.
Si al pez le gusta el agua, el agua tratara bien al pez.
Cuando pases por la tierra de los tuertos, cierra un ojo.
Boda de hongos, llámala bodorrio.
Si te cuidad de los listos, seguro que te engaña un tonto.
La lealtad se paga.
El Sil lleva el agua y el Miño la fama.
Huyendo de la sartén dio en las brasas el pez.
En caso de duda, la más tetuda.
A barba, ni tapia, ni zarza.
Nunca faltan rogadores para mitigar las penas.
Antes huir que morir.
Me fui a confesar con un padre capuchino, y me puso de penitencia que me casara contigo.
Quien hizo una, hará ciento.
Flaco hombre, mucho come.