Hijo ajeno, candela en el seno.
Juan de Aracema que no tenía palabra mala, ni obra buena.
Para abril, de un grano salen mil.
Te quiero Andrés, por el interés.
El creído majadero, pierde más que el consejero.
Amor fino y buena mesa no quieren prisa.
Cuando hay amor nos podemos acostar sobre el filo de una espada, cuando no nos amamos incluso una cama enorme no basta
Hijo de gato caza ratón; hijo de pillo sale bribón.
Ni todos los que estudian son letrados ni todos los que van a la guerra soldados.
Guarda pan para Mayo y leña para Abril, que no sabes el tiempo que ha de venir.
Cumplir cada uno su deber a nadie sino a Dios temer.
Los tambores de guerra son tambores de hambre.
En mente obtusa, la letra, ni a punta de palo penetra.
La mala suerte es pelota, que pega pero rebota.
A grandes cautelas, otras mayores.
Quien con fe sabe esperar, ve al fin la suerte llegar.
Cuando seas padre comerás huevos, mientras seas hijo como cuernos.
Alegría y pobreza y no pesares y riqueza.
Quien envidioso fuere, antes de tiempo fuere, antes de tiempo muere.
Lo que vale la pena hacerse, vale la pena hacerlo bien.
Beatas con devoción, las tocas bajas y el rabo ladrón.
Tenís más grupo que banco de sangre.
Esto es el pan nuestro de cada día.
Al que muere en el barco, le reclama el charco.
Dame pan y llámame perro.
Quien quiere bueno y barato, demora buscando un rato.
Bien vayas donde mal no hagas.
Al que fortuna lo viste, fortuna le desnuda.
Moda nueva, bien parece, y mal cuando fenece.
Quedo como la teta de la vaca, ni en el cuero ni en la carne.
Quien no quita gotera, hace casa entera.
El mundo es una rosa, huélela y pásala a tu amigo
Cumplidos entre soldados son excusados.
Pendejo que al cielo va, lo joden también allá.
Lo fiado es pariente de lo dado.
Muchas candelitas hacen un Cirio.
Ganar, poco vale sin guardar.
La muerte de un anciano es como una biblioteca que se quema.
Más fácil entra un camello por el ojo de una aguja, que un rico entre al reino de los cielos.
Mujer hermosa, niña e Higuera, no las garda Cualquiera.
Entre tres la tenían y ella meaba, y no meaba a gusto la condenada.
Un padre sin hijos es como un arco sin las flechas.
El buen vino, venta trae consigo.
Cabeza vana no cría canas.
No hay caza perdida, sino la liebre asada y la perdiz cocida.
A veces el remedio es peor que la enfermedad.
Humildad y paciencia, ambas van por una senda.
Tan puta es el que las da como el que las toma.
La inocencia de un ratón puede mover un elefante.
Harto desatina quien a los sesenta años no adivina.