Carajadas de San Lucas, pendejadas de San Juan.
Ningún hombre puede ser feliz si no se aprecia a sí mismo
El buen vino, en cristal fino; el peleón, en jarro o en porrón.
Mujer casada que trabaja, trabaja fuera y trabaja en casa.
A fuerza de constancia y fina intriga, un elefante desfloró a una hormiga.
Donde muchos mandan y ninguno obedece, todo fenece.
Cuando no hay blanditas, le entramos a las duras.
Bendita sea la herramienta; que pesa, pero alimenta.
El que nace pa' real, nunca llega ni a peseta.
Quien gana cuatro y gasta cinco, nunca tendrá un real en el bolsillo.
Soplo de marzo y lluvia de abril, a agosto y septiembre los hacen reír.
Nunca peca por estulto, quien sabe escurrir el bulto.
El miedo guarda la viña.
O se tira de la cuerda para todos, o para ninguno.
El perezoso siempre es menesteroso.
El día que amasó, mal día pasó; pero peor es no tener qué amasar ni qué cerner.
No puedo ser puta y pechera, no quiero aunque pudiera.
Potros que de feria en feria van, cada día menos valdrán.
El hombre es más duro que el hierro, más fuerte que un toro y más frágil que una rosa.
Frailes y monjas, del dinero esponjas.
Guarda pan pa Mayo y hierba pa' tu caballo.
No es gallina buena la que come en casa y pone fuera.
El que mucho habla, poco acierta.
El menor yerro que podría hacer, es casarse la mujer.
Variante: El pez grande se come al pequeño.
Guarda mozo, y hallarás viejo.
Unos suelen valer por muchos, y muchos por ninguno.
Si quieres saber de verdad qué piensa de ti tu vecino, riñe con él.
Al espantado, la sombra le basta.
Lo que no puede ser no puede ser y además es imposible.
Secreto entre mujeres, secreto no eres.
Al que tiene mujer hermosa, finca en frontera o viña en carretera, nunca le faltará guerra.
Hombre estudioso, vale por cien perezosos.
Predicar en desierto es como aconsejar a un muerto.
Está más entristecido, que mico recién cogido.
No puedes guiar el viento, pero puedes cambiar la dirección de tus velas.
En casa del herrero, nunca falta un palo.
Cántaro que mucho va a la fuente, alguna vez se rompe.
Niño malo no castigado, hácese más osado.
El que siembra maíz, que se coma su pinole.
Más tiran dos tetas que dos carretas.
Más vale un día alegre con medio pan que triste con un faisán.
Hija, ni mala seas, ni hagas las semejas.
O jugamos todos o pinchamos el balón.
A secreto agravio, secreta venganza.
Pereza no alza cabeza.
El que anda en silencio, cazar espera.
Lo que cada uno vale, a la cara le sale.
De casa en que amanece tarde, Dios nos guarde.
Es como llevar leña para el monte.