Al buen amigo, dale tu pan y dale tu vino.
Madre quiero ser, e hijos tener.
A roma va, dinero llevará.
Mal es acabarse el bien.
De hombres bien nacidos es ser agradecidos.
Lo prestado, es primo hermano de lo dado.
El jornal del pobrete, por la puerta entra y se va por el retrete.
Todos somos hermanos bajo el ardiente sol.
Julio, siega y pon tres cubos.
A quien en alabar lo bueno se queda corto, mírale el rostro.
El amor habla incluso con los labios cerrados
Anteayer tu pan comí, y ayer no te conocí.
La sardina y la golondrina, al calor de la ceniza.
Que convenga, que no convenga, Dios quiere que todos tengan.
Quien se vuelve dulce miel, las moscas dan cuenta de él.
El que para pobre está apuntao, igual le da estar de pie que sentao.
Por Santa Catalina, respigos y sardinas.
Quien nada pide, nada recibe.
El agua hace sudar; el vino, cantar.
Cada uno es para si y Dios es para todos.
La liebre, lo que en arenal gana, lo pierde en el agua.
Si quieres que algo se haga, encárgaselo a una persona ocupada.
Dos perros pueden matar a un león.
Agua en cesto se acaba presto.
Niebla en la sierra, agua en la tierra.
A la larga y a a la corta la mentira se descubre.
Más vale ser ciego de los ojos, que del corazón.
Variante: El perfume bueno viene en frasco pequeño.
Nadie diga de ninguno porque no diga de el alguno.
Daría yo un ojo, porque a mi enemigo sacasen uno.
Para los hombres de mar, antes que letras nadar.
El que paga descansa, pero el que cobra aún más.
Otro tiempo vendrá, y el que hoy no puede, podrá.
Cada uno donde es nacido, y bien se está el pájaro en su nido.
Nunca es persona caída, quien se levanta enseguida.
Febrero el corto, el pan de todos.
No ha visto muerto cargando basura.
Sin plumas y cacareando, como el gallo de Morón.
Más vale onza de prudencia, que arroba de ciencia.
Los padres a brazadas, y los hijos, a pulgadas.
No compres de quien compró; compra de quien heredó, que no sabe lo que costó.
La ambición y la venganza siempre están hambrientas.
Se aprende poco con la victoria, en cambio, mucho con la derrota.
El tonto ni de Dios goza.
Caballo chiquillo, siempre potrillo, caballo grande aunque no ande.
Quien prestó, perdió.
Este mundo es casa de locos: cantan unos y lloran otros.
El caballo es regalado, ¿y exiges que traiga bocado?.
Mujer precavida vale por dos.
Agua vertida, mujer parida.