Cuando hay lealtad y franqueza, las cartas sobre la mesa.
No es lo mismo estar comprometido que estar involucrado.
Borregos al anochecer, charcos al amanecer.
Buenas cartas a veces pierden.
Oveja que bala, bocado que pierde.
Nuestros padres, a pulgadas, y nosotros, a brazadas.
Entre el si y el no de una mujer, no cabe ni la cabeza de un alfiler.
Aunque me visto de lana, no soy oveja.
La carta, corta, clara y bien notada.
La tierra no la heredamos de nuestros padres, la tomamos prestada de nuestros hijos.
Ladrillo sobre ladrillo se construye una casa.
Mierda que no ahoga, todo engorda.
Jarro de cristal o de metal o de plata, no refresca el agua; el mejor jarro, es el de barro.
Nada hay más atrevido que la ignorancia.
De padres bocois hijos cubetas.
Amor y viento, uno se va y vienen ciento.
Jugar la última carta.
No hay fiera más fiera que el que ingrato sea.
Cuando el gallo canta, la gente se levanta.
Dijo el gitano, pleitos te dé Dios, y los ganes.
La mariposa nocturna se precipita al fuego.
A gran subida, gran caída.
Cada cual lleva la lengua al lado donde le duele la muela.
Me lamentaba de no tener mejores zapatos hasta que vi un hombre que no tenía pies.
Quien carece de talento, echa siempre el mismo cuento.
Al alcalde y a la doncella, no les diga nadie: "Si yo quisiera.".
La nieve no rompe las ramas del sauce.
Qué sabe el burro del canto del ruiseñor.
Quien se excusa no indagado, en el asunto está untado.
¿Quién barbecha en Abril?, el labrador ruin.
En casa del albañil, goteras mil.
Con dinero en bolsillo, buen jamón y cochinillo.
A la gente alegre el cielo la ayuda
El día para el trabajo; la noche para el descanso.
Busca la felicidad en tu casa y no en la del vecino
El buen alimento cría entendimiento.
Confesor que visitas hijas, desde aquí te marco por padre de familias.
Ama el sol, el que tiene sombra
Lo que no puedas ver, en tu casa lo has de tener.
Pedir las perlas de la virgen.
El buen vino resucita al peregrino.
Por un mal chiste, un buen amigo perdiste.
El dueño del perro no obedece a su perro.
Variante: Un grano no hace granero, pero ayuda a su compañero.
Da y ten, y harás bien.
Nunca falta un roto para un descosido.
Llegar a punto de caramelo.
Mirad vuestros duelos y dejad los ajenos.
Tantos días pasan de enero, tantos ajos pierde el ajero.
El uso hace diestro, y la destreza maestro.