¿Cómo se puede escupir en una cara sonriente?
Las aguas de Abril todas caben en un barril; pero si el barril no tiene culo, se anegará medio mundo.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
La risa hace buena sangre
Como te presentes, así te mirara la gente.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
Hombre que el bien no agradece solo el desprecio merece.
Es triste no tener amigos, triste que los hijos pasen penurias, triste no poseer más que un sombrero; pero más triste es no tener nada bueno ni malo.
Mientras la viuda llora, otros cantan en la boda.
En carrera larga hay desquite.
El burro al ratón le llamó orejón.
Las prendas de ropa son alas.
¡Chínchate un ojo!
Hablar con bestias es para molestias.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
No olvide su cuna quien haga fortuna.
Al potro que le alabe otro.
Trabajo hecho de paso, ayuda en más de un caso.
Échale guindas al pavo.
Al amigo y al caballo, no hay que cansarlos.
Con beatas y beatos, mucha vista y poco trato.
Locura es dar consejos a un enemigo; pero más locura todavía es tomarlos de él.
Honra sin provecho no duerma bajo mi techo.
No hable de cuerdas en casa de un hombre colgado.
Cree solo la mitad de lo que oigas decir de la riqueza y la bondad de un hombre.
Como el perro de muchas bodas, que en ninguna come por comer en todas.
Las dichas enviadas por Dios no despiertan al que duerme.
Mientras más se vive, más se aprende. Por eso había una vieja que nunca quería morirse.
Las palabras son femeninas, y los hechos son machos.
Ya están las migas en la poyata, y el que se descuide no las cata.
El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
Apuntar alto en tu carrera, pero permanece humilde en tu corazón.
Árbol que no frutea, bueno es para leña.
Pájaro que de dos tiros no cayó, ¡voló!.
De la corriente mansa me libre Dios, que de las aguas bravas me libro yo.
Más grande que el apetito, el ojo que mide el frito.
El que ríe de lo que desconoce esta en el camino de ser un ignorante.
Conejos y liebres vendo, porque los prendo.
Al queso y a la mujer, de vez en vez.
Una mano y un pie no aplauden juntos.
Donde están los hechos, no son necesarias las palabras.
Uno no vale lo que pide sino lo que le pagan.
Mal huye quien a casa torna.
El chocolate excelente, para poderse beber, tres cosas ha menester: espeso, dulce y caliente.
Tan mala memoria tengo, que si te he visto no me acuerdo.
Ni cabalgues en potro, ni alabes tu mujer a otro.
Puta arrepentida, del Carmen vestida.
Quien echa agua en la garrafa de golpe, más derrama que en ella coge.
Agua de por mayo, pan para todo el año.
El rocín, para polvo; la mula, para lodo; el mulo, para todo.