El que entra en la Inquisición, suele salir chamuscado.
Dios te guarde de hombre que no habla y de can que no calla.
Cuanto más saben los hombres peores son
Lo nuevo guarda lo viejo.
Para una hormiga, una tormenta es una lluvia torrencial.
Está más "pegado", que mosca en melado.
Casa hecha, sepultura abierta.
El ruin muere en su tierra; el hazañoso lejos de ella.
Más vale aprender de viejo que morir necio.
Llamar al toro desde la barrera, eso lo hace cualquiera.
A los treinta doncellez, muy rara vez.
Una cosa es ser sincero, y otra cosa ser grosero.
Si voy, con lo que te doy.
No todos los que tienen las manos juntas, rezan.
Del agua derramada, ni la mitad aprovechada.
Mentir y comer pescado, requieren mucho cuidado.
Una buena mañana hace buena la jornada.
Dios perdona a quien su culpa llora.
Habló de putas "La Tacones".
Casa de concejo, pajar de viejo.
Cachetón en cara ajena, cara cuesta la docena.
Lo que no cuesta dinero, siempre es bueno.
El casado, casa quiere y costal para la plaza.
En los grandes aprietos, crece el entendimiento.
A las suegras, oírles la misa y sacarles el cuerpo.
La llave que se usa mucho siempre está brillante.
No hay don sin din.
Burro empinado, por hombres es contado.
Vive en paz, pasa la vida en calma!
Tirar la piedra y esconder la mano.
De familia y trastos viejos, pocos y lejos.
Majada forera, sestil de verano, quien aquí te puso, mal sabe de ganado.
Ajo dulce ni leño sin humo.
El sabio calla, el tonto otorga.
Quien ha probado un buen pez, quiere comerlo otra vez.
Suegra y nuera, perro y gato, no comen en el mismo plato.
A ninguno le da pena, comer cosita buena.
De la buena hierba me libre Dios, que de la mala me libro yo.
El que a reglas de educación no se sujeta, en cualquier parte de su culo hace trompeta.
A ave de paso, cañazo.
Una cosa solo puede ser buena de una manera; mala, de quinientas.
Donde no hay mata, no hay patata.
Alábate pollo que mañana serás gallo.
Obra bien y espera; que Dios es el que premia.
Con el amigo come y bebe pero no hagas negocios
El mandar no tiene par.
Hombre bermejos, ni de cerca ni de lejos.
Lo que el viejo ve por estar sentado, no lo percibe el joven que esta de pie.
El tono afectuoso cautiva el oido.
Las palabras vuelan, los escritos se conservan.