Tan mala memoria tengo, que si te he visto no me acuerdo.
El ingenio obvia dificultades,.
La hija, donde pudieres; el hijo, donde quisieres.
Quien echa agua en la garrafa de golpe, más derrama que en ella coge.
La barba no hace al filósofo
Que Dios me libre de los listos, que de los tonto ya me libro yo
De lo que más te salga al paso, no hagas caso.
Cuando veas relámpagos prepárate para la tormenta
No hay mujer que no lo de, sino hombre que no lo sepa pedir.
Boca sin dientes, casa sin gente.
Tres pies para un banco y el banco cojo.
Achaque el viernes por comer carne.
A mal dar, apretar el culo contra el sitial.
Paga el puerco lo que hizo el perro.
Aunque te veas en alto, no te empines, porque es condición de ruines.
Piedra sin agua, no afila en la fragua.
Mantener en vista el conjunto y tomar los trabajos diarios en las manos.
Nochecitas alegres; mañanitas tristes.
Al albañil no le pongas la mesa hasta que le veas venir.
Mal puede cumplir el pobre con la palabra dada.
Quien tiene boca, no diga a otro sopla.
De lejos llegaran, y de casa nos echaran.
Cochino que tuerce la cola, no pone huevos.
Un buen libro y entendido lector, tal para cual son los dos.
El hombre se tuerce; pero no se rompe.
Hay ojos que de legañas se enamoran.
La vida es un deber a cumplir
Quien se casa viejo, o pierde la honra o pierde el pellejo.
Quien tiene un criado, tiene un criado; quien tiene dos, tiene medio; quien tiene tres, ninguno.
La lengua es el azote del culo.
La memoria, en la vida, en la muerte y en la gloria.
Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.
El dragón inmóvil en las aguas profundas se convierte en presa de los cangrejos.
No recomiendes a nadie sino quieres que te reclamen.
Hay que llevar dos sacos, uno para llevar y otro para recibir.
Guardas bien y no sabes para quien.
Para rehusar curarte, te pide cuernos de perro.
No puedes enderezar el mundo con tu hombro.
Saca, pero pon, y siempre habrá en el bolsón.
Cuando el guardián juega a los naipes, ¿qué harán los frailes?.
Preguntando se llega a Roma.
Bien o mal, casado nos han.
Ay del ay que al alma llega y en llegando allí se queda.
El hábito es al principio ligero como una tela de araña, pero bien pronto se convierte en un sólido cable.
Porque los loros no tienen médicos, viven siglo y medio; que si los tuvieran, cincuenta años no vivieran.
Donde no hay, por demás es el buscar.
El caballo que es rotón, y el jinete que le hace daño.
Canta zurrón, canta, si no, darte he una puñada.
El verdadero secreto de la felicidad consiste en exigirse mucho a uno mismo y poco a los demás
San Xoán garda a chave do pan, san Martiño a do viño e san Andrés a do porquiño. San Juan guarda la llave del pan, San Martín la no y San Andrés la del cochino.