No es más rico el que más tiene sino el que menos necesita.
El que come hasta enfermarse tiene que ayunar hasta reponerse.
Abril, deja las viñas dormir.
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
No le escribas a tu mejor amigo, lo que puede saber tu peor enemigo.
El mal comido no piensa.
Y viendo el tabernero que perdía, también bebía.
Si te pica un alacrán, las campanas a repicar.
Hay más días que ollas.
En las damas el desdén, es algo que parece bien.
A tu mesa ni a la ajena, no te sientes con la vejiga llena.
Nadie, nadie se conmueve, por la sed con que otro bebe.
Después de la resaca viene la pleamar.
Habrá quien te dé, pero no quien te ruegue.
La cerilla tiene cabeza pero no tiene corazón.
La ocasión de hacer bien nunca se ha de perder.
A la mujer y al viento, pocas veces y con tiento.
Panojal que embarba, garojo que desgrana.
Poner toda la carne en el asador, no es lo mejor.
Cuando el ojo no está bloqueado ve al ojo;cuando la mente no está bloqueada,el resultado es la sabiduría;cuando el espíritu no está bloqueado, el resultado es el amor.
Cada cual decía del amor que tenía.
Para las salchicas demasiado largas, el remedio es sencillo.
No eches toda la carne al asador.
Los hombres, a la vejez, tornan a la niñez.
La verdad adorna la boca de quien la dice.
Locura es no guardar lo que cuesta sudores ganar.
Dejar de comer por haber comido no es tiempo perdido.
Una de cal y otra de arena, y la obra saldrá buena.
Recibir es mala liga, que el que toma a dar se obliga.
Si prometes y no das, mal vas.
Algo es algo, menos es nada.
Esto es de rompe y rasga.
El hombre tiene un origen y un destino... A menos que lo recuerde, perderá ambos.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
Jugar y nunca perder, no puede ser.
Gran calma, señal de agua.
Donde no hay viejo, no hay buen consejo.
Mendigo y carbonero oficio de pocos dineros.
¿Enseñar sin saber?, como no sea el culo, no sé qué.
Quien no ahorra la cerilla cuando puede, no tiene una peseta cuando quiere.
Hagas lo que hagas, no te olvides de las bragas.
Campo florido, campo perdido.
Suele ser disparate levantar la liebre para que otro la mate.
No ruegues a mujer en cama, ni a caballo en el agua.
El hombre bien comido y bien bebido, quiere reposo y no ruido.
El dueño de la casa sabe donde gotea su tejado.
Conviene más, ser tenido, que resultar exprimido.
Cuando la desgracia se asoma a la ventana, los amigos no se acercan a mirar.
El pan ajeno hace al hijo bueno.
Si eres paciente en un momento de ira, escaparás a cien días de tristeza.