Abrazar y besar solo es barbechar, pero cerca le anda el sembrar.
Casa que al amanecer no está abierta, es colmena muerta.
Hombre hablador, nunca hacedor.
En Octubre echa pan y cubre.
No hay mañana que deje de convertirse en ayer.
Uso tu propia lanza contra tu propio escudo.
Fuera de su convento no está el fraile en su elemento.
Zúñeme esta oreja; mal está diciendo de mí alguna puta vieja.
Al fregar los platos solo acuden los mentecatos.
Aprendiz de todo, que maestro de poco.
Padre menguado quien de unos hijos hace hijos y de otros entenados.
Amor con hambre, no dura.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
«Si en una noche negra una hormiga negra sube por una negra pared, Dios la está viendo».
Arrieros somos y en el camino andamos.
Ira de dos que se aman, en abrazos para.
El amor es de las jóvenes y el chismorreo de las viejas
Cuando el hambre da calor, la batata es un refresco.
Criado murmurador, es cuchillo del señor.
La cultura es como el azúcar; aunque haya poca da dulzor.
Del sabio es errar, y del necio perseverar.
No dispongas para ti pesos con defecto: serán abundantes en penas por la voluntad del Dios.
Año bisiesto, año siniestro.
En enero no te separes del brasero.
Cuando siembres siembra trigo que chícharos hacen ruido.
Escarba la graja, mal para su casa.
Me juzgaba desgraciado por la falta de zapatos, hasta que vi a un hombre que no tenía pies.
Más vale una imagen que cien palabras.
Hacer de tripas corazón.
Guarda bien: pero no tanto que no halles lo guardado.
A ponerse las alpargatas que lo que viene es joropo.
Desdichas y caminos hacen amigos.
Quien se quemare, que sople.
La verdadera grandeza no renuncia a la amabilidad.
Hay una gran fuerza escondida en una dulce orden.
Deja de mirar la puerta que se cerró, pues nunca encontrarás la que se ha abierto frente a ti.
No satisfagáis jamás hasta la saciedad vuestros deseos; así os proporcionaréis placeres nuevos.
No puede el cura a la par, decir misa y confesar.
No se puede servir a dos señores.
Tripas llevan corazón, que no corazón tripas.
El que mal anda, mal acaba.
A gran arroyo, pasar postrero.
Maridos que lejos se ausentan, cornamentan.
Ajo que salta del mortero, ya no lo quiero.
Ni de mujer de otro, ni coces de potro.
Ricos, pobres, flacos, gordos, todos mordemos el polvo.
Ese no pega ni un timbre.
Mal acabará quien pretenda adentrarse en el futuro, ignorando lo que sucedió en el pasado, porque entonces no vivirá el presente.
Si los escritos desaparecen la nación desaparecerá, si los escritos son brillantes la nación es excelente.
El que regala bien vende, si el que recibe lo entiende.