Desee bien, sea bueno.
No hay manjar que no empalague, ni vicio que no enfade.
Si preguntas sentirás vergüenza un minuto, si no lo haces sentirás vergüenza toda la vida.
El pastel de arroz del otro parece más grande.
En el horizonte de las tierras bajas un altozano parece una montaña
En el camino deja que los tontos y los locos pasen primero.
En el mundo no hay banquete que no tenga fin.
De tal árbol tal astilla.
Un asno no aprecia compota de frutas.
Ten el valor de la astucia que frena la cólera y espera el momento propio para desencadenarla
Después de la victoria, aprieta el casco.
Si las vigas de arriba están mal, las de abajo otro tal.
Panza llena, quita pena.
la ropa son alas.
Cuando de cada ocho marineros siete son timoneles, el navío termina yéndose a pique.
Acarrear leña para apagar un incendio.
No hay que dejar escapar una oportunidad, que nunca va a presentares otra vez.
Si tú entiendes, las cosas son como son; si tú no entiendes, las cosas son tal como son.
Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa.
Si vas a creer todo lo que lees, mejor no leas.
El que ve el cielo en el agua ve los peces en los árboles.
Matar dos pájaros de un tiro.
Si entiendes, las cosas son así. Si no entiendes, las cosas son así.
Tener el juego trancado.
Amistad veloz, arrepentimiento asegurado
Cuando te inunde una enorme alegría, no prometas nada a nadie. Cuando te domine un gran enojo, no contestes ninguna carta.
Abrir la fuente y disminuir el escape del agua.
No rompas el silencio si no es para mejorarlo.
Refranes viejos son verdaderos.
Una palabra bondadosa puede calentar tres meses de invierno.
Aquí hay gato encerrado.
Más doblado que carpa de camión.
Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos. (Confucio, 551-479 a. C.)
En tus apuros y afanes, acude a los refranes.
Caballo que es bueno, no ha de menester mucho sonar de su timbre.
Considera enemigo a aquel que al agraviarte lo hace solo con intención
Cuando las puertas de la ciudad se incendian los peces en el foso sufren.
Date un pellizco y conocerás el dolor del amigo
El que se viere solo y desfavorecido, aconséjese con los refranes antiguos.
En tanto que la flor cae amorosa, el arroyo corre impasible.
Pasar por alto el gran saco de los defectos propios y censurar el saquito de los defectos de otro.
No creas en el llanto de un heredero, muy a menudo no es más que una risa disimulada
Antes de los años mil, otros mandarán la tierra.
Quien se venga encontrará la venganza de los dioses
Bien está lo que bien acaba.
Quien pisa con suavidad va lejos.
Más raro que perro verde
La mujer rogada y la olla reposada.
Un beso es como el agua salada: bebes y aumenta tu sed.
A buen entendedor, pocas palabras bastan.