Si no sabes sonreír, no pongas tienda. (Confucio).
Venga la alabanza que recibes de otra boca y nunca de la tuya
Dejar al gato con el pescado.
No digas: es imposible. Dí; no lo he hecho todavía.
Lo raro es caro.
No digas que eres feliz hasta que tu enemigo se haya ido
Rana en el fondo del pozo.
La felicidad viene a la casa donde se ríen.
Cuando soplan vientos de cambio, algunos constryen muros, otros molinos.
Una receta que cambia el agua pero no la medicina.
El arroz es el nervio de la guerra.
Refrán de palo, refrán de fuego.
Decídmelo y lo olvidaré, enseñádmelo y lo recordaré, implicadme y lo entenderé, apartaos y actuaré.
El jorobado no ve su joroba
Amor forastero, amor pasajero.
O bien no emprender nada, o bien asombrar a todo el mundo con cuanto emprende.
Contigo, pan y cebolla.
¿Tienes té y vino? Tus amigos serán numerosos
Quien es bueno y tiene amigos no acumula riqueza
La honestidad excesiva raya en la estupidez.
Llorar (el gato) la muerte del ratón.
Obsequiar a Buda con flores regaladas.
Hay tres cosas que nunca vuelven atras: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida.
Cada uno interpreta a su manera la música del cielo
Más vale ver una sola vez que oír cien veces.
Un regalo tan insignificante como una pluma de ganso enviada desde lejos tiene mucho sentido.
Escuchar cientos veces; ponderar mil veces; hablar una vez.
Tal padre, tal hijo.
Solo en la actividad desearás vivir cien años.
Afortunado el que vive tiempos tranquilos.
El tiempo pasa en un abrir y cerrar de ojos.
Cuando el sauce se muere la primavera está a punto de llegar
Pregunta al hombre con experiencia, no al hombre con estudios.
Ocasión que se pasó, pájaro que voló.
Dibujar pasteles para matar el hambre.
La experiencia del pasado, si no cae en el olvido, sirve de guía para el futuro.
Los refranes de los viejitos son evangelios chiquitos
La persona que es curiosa tiene un refrán para cada cosa.
Oro y jade por fuera y algodón podrido por dentro.
Siempre hay una avispa para picar el rostro en llanto.
Matar dos águilas con una sola flecha.
Dime y olvidaré, muéstrame y podría recordar, involúcrame y entenderé.
No se disparan flechas a una cara sonriente.
Arrojar un ladrillo para incitar a los demás a enseñar sus jades.
La flecha que indica el camino y el sendero que conduce a la cumbre se llama acción
Piedra que rueda no hace montón.
Al hablar como al guisar, su granito de sal.
El idiota es como el ladrón de campanas, que se tapa el oído para robarlas.
Si no es correcto, no lo hagas. Si no es verdad, no lo digas.
Cuando bebas agua, recuerda la fuente.