Quien con lobos anda a aullar se enseña.
Una equivocación, cualquiera la tiene.
Las mujeres son como las veletas: solo se quedan quietas cuando se oxidan.
Quien siembra en Marzo, rellena el zarzo.
Olla cada día, aún siendo buena hastía.
En lágrimas de mujer y en las cojeras del perro, ninguno debe creer.
Para poca ventura, remedio es la sepultura.
Caga más una vaca que cien palomos.
Se las sabe por libro
Después del gusto, que venga el susto.
Quien abierta su arca deja, si le roban, ¿de quién se queja?.
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.
Una esquela de defunción es de mentiras un montón.
A un bagazo, poco caso.
El zumo de una mora, con otra verde se quita.
En toda guerra está mezclada una mujer.
La mentira dura hasta que la verdad florece.
Cuando viejo el perro es, la zorra se mea en él.
Para San Antón, busca la perdiz al perdigón.
Toda flor quiere ser fruto.
Café cocido, café perdido.
En la boca del discreto, lo público es secreto.
Cría buena fama y échate a dormir; críala mala y échate a morir.
A gana de comer, no hay mal pan.
A falta de vaca, buenos son pollos con tocino.
Acelgas bonitas, de día las pencas, de noche las ojitas.
Uno tiene la fama, y otro lava la lana.
Ni llueca eches que pollos saques.
La mujer mezquina, debajo de la escama, haya la espina.
¡Oh suerte injusta!. Al rico se le muere la mujer y al pobre la burra.
Cruz a su ermita y el cura a su misita.
Quien se mete a redentor, lo clavan, como al Señor.
Acuérdate, nuera, de que también serás suegra.
Una pena quita a otra pena.
Al asno muerto ponle la cebada al rabo.
Sobre advertencia no hay engaño.
Suegra, ni de caramelo.
Quien llega tarde no oye misa, ni come carne
Buena madera, buen oficial espera.
Tu mujer te pedirá disculpas cuando la luna se caiga.
Cuando la yegua no pasa y la mujer dice se casa, la yegua no pasa y la mujer se casa.
El que sigue la caza, ése la mata.
Buscarle la quinta pata al gato.
Viejo que paga compañía, mantiene tres casas en un día.
Mal me quieren las comadres, porque les digo verdades; mal me quieren las vecinas, porque les digo mentiras.
Hay que estar afuera, para ver lo de adentro.
Reniego del amigo que me encubre el peligro.
Hijo de gata, ratones mata.
Coja es la pena; más, aunque tarda, llega.
La honra que se perdió, tarde o nunca se recobró.