Todas las cosas pasan como el viento.
Madrid, nueve meses de invierno, y tres de infierno.
Novia para siempre, mujer para nunca.
Todo lo que brilla, no es oro.
Todo día tiene su noche, toda alegría tiene su pesar.
El gorrino y la mujer, acertar y no escoger.
Cada pelo hace su sombra en el suelo.
El cliente siempre tiene la razón.
La esperanza no llena la panza.
Hay mucho que ganar y poco que perder.
Dinero en la bolsa, hasta que no se gasta no se goza.
Haz turismo invadiendo un país.
Patrimonio conjunto de bienes, matrimonio conjunto de males.
De celosa a puta, dos pulgadas justas.
Ranas que cantan, el agua cerca; si no del cielo, de la tierra.
Quien bien quiere, tarde olvida.
Visitas, pocas y corticas.
Ser bueno, a veces no es tan bueno.
El que es de tu profesión, es tu perdición.
Bueno es beber, pero no hasta caer.
Miraste a la luna pero te caíste en el arroyo.
Al trabajo, yerno, que viene el invierno.
Quien desprecia, comprar quiere.
Periquito se casa en Segovia, como es el novio, será la novia.
A la vejez, dinero y mujer.
Por San Raimundo, viene la golondrina del otro mundo.
Cabra loca, desgraciado al que le toca.
Cosa fea, ni se haga ni se aprenda.
La Ley del Talión, ojo por ojo y diente por diente.
Las cosas no se arreglan con palabras elocuentes.
Quien compra al amigo o al pariente, compra caro y queda doliente.
Recuerda que vives en la sombra de tu vecino.
Más honor que honores.
Engañosa es la gracia, y vana la hermosura.
Son más los días que las alegrías.
Cartas de ausentes, cédulas son de vida.
Los señores hablan de cosas, los criados de personas.
Muerte y venta deshace renta.
Mujer graciosa, vale más que hermosa.
La muerte nos iguala a todos.
Cuando el hombre llega al extremo, aparece la oportunidad de Dios.
La vida es corta y pasarla alegre, es lo que importa.
Amor con amor se paga, y lo demás con dinero.
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.
Andarse por las ramas.
Los pesos y los pesares, en algo son similares.
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.
El prometer no empobrece, y cosa de ricos parece.
Nobleza y cariño, los hereda el niño.
Cada cual en su corral.