Ir de trapillo.
Escarmentar en cabeza ajena es lección barata y buena.
Todo día tiene su noche, toda alegría tiene su pesar.
Quien porfía, alcanza hoy u otro día.
Cada pelo hace su sombra en el suelo.
El cliente siempre tiene la razón.
El gorrino y la mujer, acertar y no escoger.
Todo lo que brilla, no es oro.
La esperanza no llena la panza.
Patrimonio conjunto de bienes, matrimonio conjunto de males.
Quien bien quiere, tarde olvida.
Haz turismo invadiendo un país.
Ranas que cantan, el agua cerca; si no del cielo, de la tierra.
Hay mucho que ganar y poco que perder.
De celosa a puta, dos pulgadas justas.
Dinero en la bolsa, hasta que no se gasta no se goza.
El que es de tu profesión, es tu perdición.
Bueno es beber, pero no hasta caer.
Visitas, pocas y corticas.
Periquito se casa en Segovia, como es el novio, será la novia.
A la vejez, dinero y mujer.
Miraste a la luna pero te caíste en el arroyo.
Por San Raimundo, viene la golondrina del otro mundo.
Ser bueno, a veces no es tan bueno.
Quien desprecia, comprar quiere.
Al trabajo, yerno, que viene el invierno.
Recuerda que vives en la sombra de tu vecino.
Cabra loca, desgraciado al que le toca.
La Ley del Talión, ojo por ojo y diente por diente.
Cosa fea, ni se haga ni se aprenda.
La muerte nos iguala a todos.
Quien compra al amigo o al pariente, compra caro y queda doliente.
Las cosas no se arreglan con palabras elocuentes.
Son más los días que las alegrías.
Cartas de ausentes, cédulas son de vida.
Muerte y venta deshace renta.
Los señores hablan de cosas, los criados de personas.
Más honor que honores.
La vida es corta y pasarla alegre, es lo que importa.
Cuando el hombre llega al extremo, aparece la oportunidad de Dios.
Amor con amor se paga, y lo demás con dinero.
Engañosa es la gracia, y vana la hermosura.
Mujer graciosa, vale más que hermosa.
Andarse por las ramas.
Con nuestros pensamientos creamos el mundo.
Los pesos y los pesares, en algo son similares.
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.
El que siembra alguna virtud. coge fama.
La peor vejez es la del espíritu.
El prometer no empobrece, y cosa de ricos parece.