Acudir a los palabras y no a los puños, como es propio del caballero.
¡Somos gente pacifica y no nos gusta gritar! (Transición española)
La lengua rompe huesos aunque ella no los tenga.
Desde pequeñito se endereza el arbolito.
A una cebolla ni siquiera el perro la huele.
Por Santa Catalina mata la cochina, por San Andrés, mata tu res; y si no tienes qué matar, mata a tu mujer.
Boi que remoe, nada lle doe Buey que rumia, nada le duele.
A quien se casa viejo, o muerte o cuernos.
De grano en grano, se llena la gallina el buche.
Enero desaloja las camas
Oír es precioso para el que escucha.
A la gallina no le pesan sus plumas.
La mujer lunarosa, de suyo es hermosa.
Ni las reinas más hermosas, orinan agua de rosas.
Lo que no quieras para ti, no lo quieras para nadie.
Cada cual se cuelga lo que mata.
Mal me quieren mis comadres porque digo las verdades.
Caballito de cartón, ni andante, ni galopante, ni trotón.
A cada ermita le llega su fiestecita.
Aunque no lo veamos, el sol siempre está.
De este destripaterrones venimos los infanzones.
Del agua mansa te guarda; que la brava hace su ruido y pasa.
En San Antonio, la vieja tiró el carrete al fuego.
No es ni chicha ni limonada.
Si el alumno no supera al maestro, ni es bueno el alumno, ni es bueno el maestro.
Loro viejo no da la pata.
Madre dispuesta, hija vaga.
No hay viudita sin duelo, ni triste in consuelo.
El hijo del judío a fraile se ha metido.
Tal para cual, Pedro para Juan.
Dices tu pena a quien no le apena, te quejas a madre ajena.
Con regla y compás, en tu casa vivirás; sin compás y sin regla, ni en tu casa ni fuera de ella.
Dame un pijo y te traeré un hijo.
El joven armado y el viejo arrugado.
Del odio al amor hay solo un paso.
Siempre dan las nueces al que menos las merece.
Las bellas, más lindas son, con mera agüita y jabón.
Palabra dicha, no tiene vuelta.
El que quiere besar, busca la boca.
Perro que ladra, guarda la casa.
Cada cual se cuelgue lo que mate.
Si quieres hacer reír a Dios, ¡Cuentale tus planes!.
De la boca del ladrón, todos lo son.
A quien ganando no guarda, media albarca; y a quien ni ganar espera, abarca entera.
Hasta las gatas quieren alpargatas para no andar a gatas.
Entre dos que se quieren con uno que coma basta [y ese que sea yo].
Hambre, frío y cochino hacen gran ruido.
Dos no riñen si uno no quiere.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
La flauta siempre se toca, soplándola con la boca.