Lluvia y sol, fiesta de caracol.
Alábate, burro, que nadie te alaba.
A la hija de tu vecino, límpiale el moco y cásala con tu hijo.
A la cena y a la cama, solo una vez se llama.
Riñen las comadres y dícense las verdades.
A la hija traviesa, con azotes se endereza.
Aún no ha nacido el niño y ya lo queremos casar.
Las palabras se las lleva el viento, hasta que te las recuerdan por cientos.
Porque los loros no tienen médicos, viven siglo y medio; que si los tuvieran, cincuenta años no vivieran.
Madre solo hay una, y padres muchos...
Por Santa Cecilia, la nieve en cualquier cima.
Ahora que tenemos tiempo, cuéntame un cuento.
Cada uno limpia la nieve delante de su casa sin preocuparse de la escarcha en el tejado ajeno.
Bromeando, bromeando, amargas verdades se van soltando.
¿Qué tiene mi hijo feo que no lo veo?.
Candelaria: ¡Permanece dentro, el Invierno está afuera!
Palabras de santo, uñas de gato.
La nuez llena, menos que la vana suena.
Donde comen dos comen tres.
Burros o coces, arrieros a palos y a voces.
Diga mi vecina, y tenga mi costal harina.
Cuando el corsario promete misas y cera, con mal anda la galera.
Al que tienes que dar la cena, no le quites la merienda.
Los patos marinos anuncian nieve.
Antes miente la madre al hijo que el hielo el granizo.
Lluvia y nieve por enero, son anuncios lisonjeros.
Pensando en pajarito preña'o
Si quieres que te vengan a ver ten la casa sin barrer
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
La misa, dígala el cura.
Si la locura fuese dolores, en cada casa, habría voces.
Pascua con luna, cabras ninguna, ovejas tal y cual.
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
Cuando se muere el gallo, la gallina a cualquier pollo se arrima.
La necesidad hace maestros.
La música calma a las fieras.
De esto que nada cuesta, llenemos la cesta.
No te arrugues cuero viejo que te quiero pa tambor No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
El cuando y el pero es la herencia de los tontos.
La juventud del viejo está en el bolsillo.
Lo escrito, escrito esta.
Yo que me callo, me quedo sin gallo.
Cada gorrión tiene su corazón.
En el llano como quiere el amo, en la cuesta como quiere la bestias.
Quien hijo está en tierra ajena, muerto está y vivo le espera.
Llanero no bebe caldo ni pregunta por camino.
Para Santa Catalina, el gallo con la gallina.
Riñen los ladrones y descúbrense los hurtos a voces.
Alabanza propia es vituperio.
Decir, dice cualquiera; hacer solo el que lo sepa, quiera y pueda.