Por casa del mal vecino se meten el hambre y el frío.
La avaricia es la pobreza de los ricos.
Donde mujer no hay, el diablo la trae.
Moza ventanera, o puta o pedorrera.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
Cuando el daño está hecho todos saben aconsejarte
Jugar al abejón con alguien.
Es combate disparejo, el del tigre y burro viejo.
Un arma es un enemigo para su dueño.
Derramar vino, buen desatino; derramar sal, mala señal.
Pendejo que al cielo va, lo joden también allá.
Hijo casado, vecino airado.
Quien guarda el manjar que tiene, se le va, o se le reviene.
En la guerra y en el amor, todo se vale.
A veces podemos hacer mal por una buena razón.
Carne a carne, amor se hace.
Desear lo mejor, recelar lo peor y tomar lo que viniere.
Habla Marta y responde Justa; una puta a otra busca.
La Justicia es muy cretina si no mata al que asesina.
Las pestes y el matrimonio, son inventos del demonio.
Al gallo que canta, le aprietan la garganta.
Putas y tuertos todos somos vueltos.
Rey sin consejo, pierde lo suyo y no gana lo ajeno.
En la casa del ahorcado, nombrar la soga es pecado.
Llevar adarga para viivir vida larga.
Ay del que muere, que el vivo enseguida se apaña con lo que puede.
Contra las palabras llenas de ira nada mejor que una boca bien cerrada.
Cosa mal guardada, de ladrones bien robada.
Escarmentar en cabeza ajena, doctrina buena.
En gran aprieto, espera más del vecino que del nieto.
Justicia, dios la conserve; pero de ella nos preserve.
Tras cada pregón, azote.
El juez infiel impide que la balanza esté en su fiel.
A chico caudal, mala ganancia.
Cada uno en su casa, al rey hace cabrón.
Suele caerse la paciencia cuando la cargan de injurias.
Fuiste doncella y viniste parida; ¡cuántas te tendrán envidia!.
Hombre amañado, para todo es apañado.
Fianza y tutela, véalas yo en casa ajena.
El que se queja, sus males aleja.
Madre no viste, padre no tuviste: diablo te hiciste.
Hacer bien donde no es agradecido es bien perdido.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
Se ve la paja en el ojo ajeno y no se ve la viga en el propio.
Donde no hay mujer, hay que buscarla, y donde la hay, matarla.
Corazón codicioso, no tiene reposo.
Quien espera salud en muerte ajena, su propia vida condena.
Hay que darle al niño malo, más amor y menos palo.
Hambre y frío entregan al hombre a su enemigo.
A la zorra, candilazo.