La cabra coja, junto a la casa trota.
Se toca con los ojos y se mira con las manos.
¡En San Antonio, rayos y truenos!
Cazador de Galgo, escopeta y hurón, no reñirán sus hijos por la partición
Vámonos que mañana verá la tuerta los espárragos.
El que con tontos anda es por sacarles la pasta.
Por Santa Catalina, respigos y sardinas.
Otoñada segura, San Francisco la procura.
Abrojos, abren ojos.
A comida de olido, pago de sonido.
Por puerta abierta ladrones entran.
Pan casero, de ese quiero.
Al loco y al toro, dale corro.
Con un pozo y un malvar, boticario de un lugar.
Aquí no más mis chicharrones truenan.
Ni higos sin vino, ni pucheros sin tocino.
Cada mozo lancee su toro.
A gran arroyo, pasar postrero.
A donde pensáis hallar tocino, no hay estacas.
Pandequeso caliente: quien no lo compre, no lo tiente.
Lecho y pan tener seguros, aún cuando sean algo duros.
A ojo de buen cubero.
Cantan la nana a los cigoñinos las campanas.
Son cáscaras del mismo palo.
Échale guindas a la tarasca y verás como las masca.
No compares el tocino con la velocidad.
Hacer bailar el trompo en la uña.
La alegría todo mal espanta
Bocado de mal pan, no lo comas ni lo des a tu can.
Jamón y chorizo, ahora es acertijo.
A la justicia y a la inquisición, chitón.
Las cosas se parecen a sus dueños.
El bobo José Mamerto, tras de jetón, boquiabierto.
Dios da pan a los que no tienen dientes.
Comer sin vino, comer canino.
Cazador, mentidor.
Gatos y mujeres, buenas uñas tienen.
Casa de pan tierno, casa sin gobierno.
De padres bocois hijos cubetas.
Copas son triunfos.
Dos cuervos no se sacan los ojos.
El trompo mientras más lo lían más baila.
Adonde halló un panal, vuelve el oso a husmear.
Palabras de santo, uñas de gato.
Ojos de extraños no alcanzan a ver los daños.
La zagala y el garzón, para en uno son.
Zapatazo que le duela, a quien sin llamar se cuela.
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
Pegue una aguja y se perfore (para ver cómo lastima) antes que usted perfore en otros.
Sapos cantando, buen tiempo barruntando.