Si los filtros sirviesen para capturar a los hombres, todas las mujeres tendrían un amante
Recobrar la salud y sostener el fuero, no se hace sin dinero.
Cuanto más hacienda dejes, más esperada es tu muerte.
Con pasteles de esperanza, nunca se llena la panza.
La que al diablo su carne dio, ofreció sus huesos al Señor.
Si tu mujer es bonita, recibe pocas visitas.
Vino y pan andar te harán.
Cada cosa pía por su compañía.
Quien hace agravios, escríbelos en el agua; quien los recibe, en el corazón los graba.
Las palabras conmueven, pero el ejemplo convence y arrastra.
En la casa del cura siempre hay hartura.
Pan y vino y carne quitan el hambre.
Los infiernos están llenos, de votos y deseos buenos.
Juventud que vela y vejez que duerme, señal de muerte.
Por San Pedro, cada pastor con su rebañuelo.
En la casa del buen amo vive y muere el buen criado.
Los amigos se comprenden mejor en la distancia
A cada uno lo toca escoger, la cuchara con la que ha de comer.
Quien lee y escribe no pide pan.
A cautela, cautela y media.
Lo que unos inventan, los otros lo aumentan.
Me casé con un viejo por la moneda, la moneda se acaba, el viejo queda.
El que paga descansa, pero el que cobra aún más.
Ayunar, o comer truchas.
Un beso es como el agua salada: bebes y aumenta tu sed.
Cuídate/líbrate del agua mansa que de la brava me cuido/libro yo.
Dar para recibir, no es dar sino pedir.
El que a los quince no tiene a los veinte no espere.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
Hacerte amigo del juez
Tú no serás amado si piensas nada más que en tí.
Cada uno trate de su oficio y deje el del vecino.
Echarle mucha crema a sus tacos
Bien te quiero y mal te hiero.
Más tiran un par de buenas tetas que una pareja de bueyes.
La mujer que no se casa, se seca como una pasa.
Quien a solas se aconseja, a solas se remesa.
¡Cómo sufre mi pecho que late!
El que parte y reparte toca la mejor parte
El que parte y comparte, se queda con la mejor parte.
De las aguas mansas, líbrame Dios mío.
El que da, no debe volver a acordarse, pero el que recibe, nunca debe olvidar.
Lentejas, si las quieres las tomas y si no, las dejas.
Justicia, dios la conserve; pero de ella nos preserve.
Después de comer, ni vino, ni mujer.
Más cura la dieta, que la receta.
Al borrico viejo la mayor carga y el peor aparejo.
No hay hombres pobres, sino pobres hombres.
Quien muerte ajena desea, la suya se le acerca.
Quien tiene las hechas, tiene las sospechas.