Hacerse la boca agua.
Favor ofrecido, compromiso contraído.
Orden y contraorden, desorden.
Casado, pero no capado.
Gracias fuera de sazón, desgraciadas son.
Amar a todos, temer a Dios tan solo.
Se goza más amando que siendo amado
Moda y fortuna presto se mudan.
A los largos sentimientos, largas consecuencias.
Dad al diablo la puerta que con cualquier llave está abierta.
Mientras los olivos tengan frutos, serán sus amigos los estorninos.
Perro que ladra, guarda la casa.
En la juventud aprendemos, en la vejez entendemos.
Da Dios almendras al que no tiene muelas.
La Justicia entra por casa.
Líbreme Dios de moza adivina y de mujer latina.
La muerte a nadie perdona, ni a tiara ni a corona.
Quien tras el caldo no bebe, no sabe lo que se pierde.
Vivir juntos es endemoniarse juntos.
Casa hecha, sepultura abierta.
El caballo que es rotón, y el jinete que le hace daño.
No hacen viejos los años, sino otros daños.
Estar como las putas en cuaresma.
Un hermano es un hermano; una cuñada no es nada y si se muere el hermano, la parentela se acaba.
No hay nacimiento pobre ni muerte rica.
Que sabe de amores, el que nunca se ha casado.
Los ojos se fían de ellos mismos, las orejas de los demás.
Nadie quiere la salud más que el paso.
Gente castellana, gente sana.
Con un mucho y dos poquitos se hacen los hombres ricos.
Lo que la mujer no logra hablando, lo logra llorando.
Reino dividido, reino perdido.
Los dolores irreparables harían el papel más ridículo si se dejaran consolar.
Paga al contado y líbrate de cuentas chicas.
El que la hace, la paga.
Pueblos vecinos, mal avenidos.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
Los conflictos con la dama, se dirimen en la cama.
Nunca ocultes nada al sacerdote, al médico y al abogado.
El amor de lejos, es para los pendejos.
¿Adónde vas Vicente? Adonde va la gente.
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.
En la casa donde no hay pan, pocas cosas se dan.
Cumple con tu deber, aunque tengas que perder, si dichoso quieres ser.
Afanes y refranes, herencia de segadores y gañanes.
Las flores son para los muertos.
Un abuelo es como un caballo salvaje que ha sido entrenado por su hijo para que lo cabalgue su nieto.
Razón y cuenta, amistad sustenta.
De morir hay mil modos; de nacer uno solo.
Cuando el gato esta ausente, los ratones se divierten.