El que come y deja, dos veces pone la mesa.
El que de treinta no sabe y de cuarenta no tiene, no lo aguarde si no es que herede.
La culpa del asno echarla a la albarda.
De casa que amanece a mediodía, guárdenos Dios y Santa María.
Lo que más se quiere, presto se pierde.
Mentiras y olas, nunca vienen solas.
Quien anda con lobos a aullar aprende.
La mar y a la mujer, de lejos se han de ver.
Beso, queso y vino espeso.
Colgar los guayos.
Chica es la abeja, y nos regala la miel y la cera.
A quien duerme, duérmele la hacienda.
Los errores son grandes cuando el afecto es pequeño
Alegrías secretas, candela muerta.
A los locos se les da la razón.
Madrastra, madre áspera.
La mujer de un hombre sospechoso tiene cuarenta hombres como esposos
El que no tiene quehacer desbarata su casa y la vuelve a hacer.
Bonita y fina me haga Dios; que rubia y blanca me haré yo.
Por la Virgen de Lorena, verano fuera.
Boda sin borracho tenla a milagro.
Volver a inventar la rueda.
De los enemigos los menos.
y k siempre estas a mi lado por k hay veces k me siento tan sola y con mucho frio k kisiera irme pero tambien nose si tu señor me kieres e hecho tantas cosas malas k ya nose ni en k pensar me entiendes todo poderoso
El hambre y la guerra, para verlos a cien leguas.
El mejor maestro, el tiempo; la mejor ciencia, la experiencia.
A quien labora, Dios lo mejora.
Por el pico, muere el grande y el chico.
Puso un circo, y le crecieron los enanos.
El que muda de amo, muda de hado.
No te metas en pleito de marido y mujer, porque se arropan con la misma sabana.
El gorrino y la mujer, acertar y no escoger.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
Muchos amigos pequeños, hacen a un enemigo grande.
A quien mucho se apresura, más el trabajo le dura.
La constancia es la mayor de las quimeras del amor
El que nace para chavito prieto nunca llega a vellón.
Lentejas,comida para viejas, quien quiere las come y quien no las deja.
Lo único que aumenta cuando lo das a otros es el amor.
A la vejez, viruelas.
Actividad cría prosperidad.
Con la primera copa el hombre bebe vino; con la segunda el vino bebe vino, y con la tercera, el vino bebe al hombre.
Quien guarda el manjar que tiene, se le va, o se le reviene.
Por la Encarnación, los últimos hielos son.
Dichosos los tiestos que salen a la botija.
Ni gazpacho añadido, ni mujer de otro marido.
Cura flaco y marido barrigón, ninguno cumple su función.
El que tiene salud es rico.
Amorosos juramentos, se los lleva el viento.
En Marzo los almendros en flor y los mozos en amor.