La necesidad hace parir hijos machos.
En un boda no se pierde un hijo sino que se gano un hija.
A la hija mala, dineros y casalla.
Niños Los de pequeños, que no hay castigo después para ellos.
Hijas, el que pleitea no logra canas ni quijadas sanas.
Casa al hijo cuando quisieres y la hija cuando pudieres.
Al vino y al niño hay que criarlos con cariño.
El buen hijo a su casa vuelve.
A quien dios no le dio hijos el diablo le dio sobrinos
Cazador de Galgo, escopeta y hurón, no reñirán sus hijos por la partición
Madre dispuesta, hija vaga.
Planta eucaliptos para ti, pinos para tus hijos y robles para tus nietos.
Hijos de alimañas, salen con sus mañas.
Al que Dios no le da hijos, el diablo le da.
Cuando el hombre está de malas, su mujer pare de otro y el hijo se le parece.
Casa sin hijos, higuera sin higos.
Hijo mimado, hijo malcriado.
La hija paridera, y la madre, cobertera.
¿Quién te enseñó a remendar?. Hijos menudos y poco pan.
El hijo sabio es la alegría de su padre; el hijo necio es el pesar de su madre.
Quien hijo cría, oro cría.
El pan ajeno hace al hijo bueno.
Hija que se casa, la casa paterna arrasa.
Los casados, casa quieren.
A tu hijo dale oficio, que el ocio es padre del vicio.
El perro, mi amigo; la mujer mi enemigo; el hijo, mi señor.
Al perro y al niño donde le den cariño.
La hija buena vuelve a casa, aún cuando sea parida.
Dijo el escarabajo a sus hijos: venid acá mis flores.
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
Todos los hijos de puta tienen suerte.
Ocasión y tentación, madre e hija son.
A la puta, el hijo la saca de duda.
Niños y viejos, todos son parejos.
De buenos y de mejores a mi hija vengan demandadores.
Halagos de suegra, consuelo de nietos.
Hija la primera, del padre entera.
El, por vía de compadres, quiere hacerme la hija madre.
Una madre es para cien hijos, y cien hijos no son para una madre.
Mas cuesta alimentar un vicio, que criar dos hijos.
La buena hija dos veces viene a casa.
¡Ay, caderas hartas de parir, y ninguna de mi marido malogrado!.
El que se acuesta con niños, se levanta meado.
Padre, hijo y abuela, tres cucharas y una cazuela.
A hijo malo, pan y palo.
El niño llorón y la china que lo pellizca.
Quien se acuesta con niños, amanece meado.
Las esposas y los maridos por sus obras son queridos.
Cuando la zorra anda a caza de grillos, no hay para ella ni para sus hijos.
El que a su hijo consiente va engordando una serpiente.